Víctor Julián Valdés Rodríguez, del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), fue galardonado con el Premio de Investigación en Biomedicina Rubén Lisker 2018 para realizar un estudio que busca explorar si los altos niveles de azúcar inducen cambios en la forma en que se compacta la información genética en las células del cuerpo. Esta investigación es relevante si se considera que en México la diabetes es una enfermedad que afecta a casi al 10 por ciento de la población generando importantes complicaciones de salud.

 

El Premio Rubén Lisker lo otorga anualmente el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología en apoyo conjunto con la Industria Mexicana de Coca Cola a un investigador mexicano menor de 40 años, al inicio de su carrera científica y Julián Valdés Rodríguez es el primero de la UNAM en obtenerlo.

Cada una de las células que forman el cuerpo humano tiene en su interior 3 mil 200 millones de pares de bases que forman la cadena del ácido desoxirribonucleico (ADN), el cual se encuentra hipercompactado dentro del núcleo celular. Hoy sabemos que el grado de compactación del genoma, el también llamado epigenoma, es diferente entre las distintas células que conforman a un individuo y que estos distintos grados de compactación del ADN pueden influenciar que algunos genes estén prendidos o apagados en distintos tipos de células.

Sin embargo, el grado de compactación del ADN, el epigenoma, puede ser modificado por el medio ambiente externo, lo que provoca que algunos genes se enciendan o se apaguen para responder a las señales ambientales externas, explicó el investigador del Instituto de Fisiología Celular.

En el Laboratorio de Epigenética y Medio Ambiente, que el experto encabeza, entre otros proyectos, se busca entender si los altos niveles de azúcar (hiperglucemia) pueden inducir cambios en el epigenoma, es decir, la forma en la que está compactada la información genética dentro de las células.

El joven investigador, que antes de incorporarse a la UNAM realizó un posdoctorado en el Hospital Monte Sinaí, de Nueva York, explicó que los pacientes con hiperglucemia, a pesar de controlar los niveles de azúcar en la sangre, tienden a desarrollar problemas en la retina, en los riñones y son víctima de infartos cerebrales o del corazón. “A esto, los clínicos le llaman ‘memoria metabólica’, y ocurre por tener largo tiempo altos niveles de azúcar en la sangre”.

El universitario espera investigar si el azúcar elevada es capaz de establecer una especie de memoria celular al alterar la compactación de la cromatina, y que estas alteraciones en el epigenoma sean en parte responsables de las complicaciones a largo plazo que se observan en personas que viven con diabetes, aún cuando hayan regresado a una dieta recomendable y tengan niveles adecuados de glucosa.

A diferencia del cáncer, donde mutaciones cambian la secuencia del ADN de manera permanente, los cambios en la compactación de la cromatina o epigenoma, son reversibles y no alteran la información genética, por lo que luego de explorar las alteraciones en la compactación inducidas por azúcar elevada, el experto espera indagar si distintos fármacos pueden “borrar” las alteraciones epigenéticas inducidas por la hiperglucemia. Esto abrirá el camino a estrategia de tratamientos que mejoren la calidad de vida de las personas con diabetes.

“Sin duda, el azúcar no cambia la secuencia del ADN, pero quiero saber si los problemas de salud que se observan a largo plazo en las personas con diabetes se dan, en parte, por alteraciones en la forma en que se compacta la cromatina y si esto se puede revertir”, destacó.

Para su investigación, el especialista trabaja tanto en modelos animales, como con células endoteliales de vasos sanguíneos, ya que éstas son las que están en contacto directo con los altos niveles de azúcar, y además, muchas de las complicaciones asociadas a la diabetes están relacionadas con problemas en la vasculatura.

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Diana Saavedra
Foto: CONACyT y UNAM.