México necesita invertir en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) y en particular en el área de ingeniería porque así ganará en todos los frentes. “En México no hay estrategias de desarrollo tecnológico, de desarrollo de la sociedad del conocimiento con la que el país podría enfrentar y resolver los problemas tanto del lado industrial como social. El futuro no está en tener mano de obra barata sino conocimiento para dejar de ser un país esclavo”, dijo el presidente de la Academia de Ingeniería de México, José Francisco Albarrán Núñez.
Lamentó que en nuestro país, las ingenierías se han desarrollado de una forma desigual y raquítica, ya que es un área del conocimiento que no es entendido ni respetado por el gobierno y las empresas. “En 1993, la Academia hizo un estudio sobre el estado del arte de la ingeniería en nuestro país y en el mundo. En el 2013 volvió a realizarlo y en ambos estudios las conclusiones son parecidas: No se reconoce el valor de las ingenierías ni el costo que se requiere para hacerlas bien”.
Normalmente, para los proyectos de infraestructura lo que se hace es nuestro país es comprar la ingeniería en el extranjero, mientras que a la ingeniería nacional se les encarga una pequeña parte, manteniéndola raquítica. Para desarrollar ingeniería nacional es necesario invertir en ella y utilizar el talento mexicano.
Albarrán Núñez es ingeniero mecánico electricista por la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) mientras que en la Universidad de California, en Berkeley cursó un doctorado en ingeniería eléctrica y ciencias computacionales. Tiene 50 años de experiencia en la dirección de equipos multidisciplinarios para la elaboración de propuestas y ejecución de proyectos con alto contenido tecnológico: estudios de factibilidad o preinversión, diseño conceptual, preliminar y detallado, fabricación y montaje, puesta en operación y servicio de garantía.
En el campo de la transferencia de tecnología ha participado en la asimilación de nuevas tecnologías, como en la transmisión de tecnología propia a terceros y ha negociado contratos de transferencia de tecnología. También ha sido responsable de proyectos de innovación con el desarrollo de nuevas técnicas, sistemas y productos.
Entre los libros de su autoría están el Análisis de circuitos electrónicos con computadora digital y Aplicaciones de la Computación a la Ingeniería.
Hasta el año 2020, el doctor Albarrán estará al frente de la Academia de Ingeniería de México, asociación sin fines de lucro, cuyo objetivo es promover y desarrollar la educación, ejercicio profesional, investigación e innovación en la ingeniería, al más alto nivel y con compromiso social. Para ello, integra a sus filas a los más distinguidos ingenieros y profesionales afines del país y del extranjero, para que a través de su experiencia, conocimiento y amor a México, contribuyan al desarrollo equitativo, creciente y sustentable de México.
En entrevista para Forum, el experto hizo una radiografía sobre el panorama de las ingenierías en México.
¿Cuál es su plan de trabajo frente a la Academia de Ingeniería?
El objetivo es mejorar la organización de la Academia para hacerla más esbelta, efectiva y eficiente, incrementar su proyección hacia afuera, hacer algo más de lo que se ha hecho hasta el momento, como son estudios, conferencias y mesas redondas. Queremos aportar soluciones a los problemas nacionales.
Vamos a realizar una evaluación de la capacidad técnica del gobierno federal y posiblemente de algunos estados, para hacer cada año una publicación. El motivo es que, hasta el fin del sexenio pasado, la ingeniería había perdido mucho poder en la toma de decisión en las políticas públicas. Hay muchos lugares donde los ingenieros deberían estar para que haya una correcta toma de decisiones y ese lugar lo venían ocupando por ejemplo, abogados o economistas, y con esto, el que ha venido perdiendo es el país.
“Zapatero a tus zapatos”, necesitamos ser más focales, tener una voz que se escuche más, no basta con decirlo en una mesa redonda sino también publicando posiciones específicas y evaluaciones de la capacidad y desempeño técnico del gobierno y la iniciativa privada.
¿Cuáles son las debilidades en los proyectos de infraestructura en México?
En nuestro país, los proyectos de infraestructura no operan como deberían, son más caros de lo que deberían ser y toman más tiempo del requerido. Por ejemplo, para hacer composturas en la calle se tardan semanas o meses, mientras que en la misma situación, en Japón solo se tardarían una noche.
La infraestructura se define como las instalaciones que requiere una economía para operar, por ejemplo, las carreteras, que son necesarias para reducir los tiempos de traslado pero siempre que estén bien diseñadas y construidas, porque en México es frecuente que para transitar en una nueva carretera se requiera más tiempo que antes de su construcción, porque está mal construida y hay que repararla constantemente. Necesitamos aprender a hacer mejor los proyectos de infraestructura.
¿Cuál es el panorama de las ingenierías en nuestro país?
Las ingenierías más desarrolladas son la civil, las ciencias de la Tierra, comunicaciones y algo de software, y las que casi no se aprovechan son la ingeniería mecánica y la biomédica, ya que el diseño de maquinaria, equipo médico, procesos de manufactura o tecnología de alimentos, entre otros, se hace por lo general en el extranjero o bien en México, pero por firmas extranjeras. Por ejemplo, Continental es una empresa alemana que tiene varias subsidiarias en el mundo que hacen diseño de sistemas electrónicos para autos, crearon una subsidiaria en México y en menos de 2 años tenían mil 500 ingenieros mexicanos y en muy poco tiempo se ha convertido en la subsidiaria que más patentes e innovaciones produce en todo el mundo. Esto es ejemplo de que “sí se puede”, sin embargo, los que invierten en desarrollo tecnológico son los extranjeros. En México, no hay grandes empresarios que se distingan por sus empresas de tecnología.
Si llevas una empresa a China, ellos tienen la siguiente actitud: Voy a aprender de tu tecnología, la asimilo, la hago mía y la mejoraré. Los chinos no sabían hacer trenes de alta velocidad y ahora los exportan, tienen una tecnología de trenes de levitación magnética que alcanzan velocidades de 300 kilómetros por hora. Los países que le apuestan a la sociedad del conocimiento van delante de nosotros, que le apostamos a la sociedad de mano de obra barata. La ingeniería es soberanía porque si no la tienes y utilizas inteligentemente, eres más dependiente de otras naciones.
Estonia es un país chiquito que ha sido invadido muchas veces y no tienen muchos recursos, pero decidieron apostarle a fabricar software y actualmente tienen un lugar muy importante a nivel mundial.
En México tenemos del orden de 1.3 millones de estudiantes de ingeniería y tecnología (el doble de Estados Unidos), pero no los aprovechamos.
¿Es necesario impulsar la educación dual?
Es fundamental, porque una de las cosas que se busca en todo el mundo es que el aprendizaje esté basado en problemas o proyectos, así como ocurre con los alumnos de medicina que mientras estudian hacen su residencia. Creo que las universidades deberían moverse más en ese sentido como ya lo está haciendo el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM).
Este tipo de formación de ingenieros, en Estados Unidos les llaman Retos de la Ingeniería y en Europa CDIO (Conceptualizar-Diseñar-Implantar-Operar), en la que se busca dar esa experiencia a los alumnos, a quienes, por cierto, se les dice ingenieros en formación. En México, la única universidad que utiliza estas técnicas es el ITESM.
El perfil del ingeniero en formación, debe incluir la capacidad de aprender a aprender, porque la tecnología seguirá cambiando a un ritmo acelerado y también tener claro que los elementos con los que van a trabajar en la ingeniería tienen un ciclo de vida, ya que los recursos del planeta son finitos, es decir, deben tener conciencia y enfoque a la sustentabilidad.
¿Hay que trabajar en el esquema de la Triple Hélice?
Hay que trabajar en equipo: gobierno, academia y empresas con metas comunes y con una estrategia. No tendremos una Triple Hélice eficiente hasta que tengamos un gobierno que sea integrador con un enfoque hacia la economía del conocimiento, en el que la estrategia incluya un fuerte impulso a la CTI en todos los sectores, con mucha mayor inversión en CTI, tanto pública como privada. Que se reconozca que ingeniería es soberanía y se actúe en consecuencia.
Foto: Anayansin Inzunza.
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Anayansin Inzunza