Inicio > revista forum > Forum 44. Mejora CONRICyT calidad científica a través de acceso a fuentes de información

Dicen que el conocimiento es poder, pero esto queda manifiesto de una forma muy clara con la labor realizada por el Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica (CONRICyT), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT), explicó Margarita Ontiveros y Sánchez de la Barquera, coordinadora general del Consorcio, quien agregó que para generar nuevo conocimiento es necesario que los investigadores tengan acceso a recursos de información actualizada, generada por sus pares y que les permita dimensionar la pertinencia de su trabajo en el contexto internacional.

 

La especialista precisó que el CONRICyT es un recurso que beneficia a 1.98 millones de usuarios pertenecientes a múltiples instituciones de educación superior en México, y sin él, se puede “correr el riesgo de plantear objetos de estudio que ya se han investigado. Eso es un gran riesgo, pues sin la información actualizada se podrían hacer estudios que no van a tener impacto, algo grave, si se les asignan recursos públicos”.

Antes de que existiera el Consorcio, para que 172 instituciones tuvieran acceso a las editoriales Springer, Elsevier, Wiley, IEEE, Thomson Reuters, Ebsco y Gale Cengage, debían invertir más de 304 millones de pesos, pero luego de la creación del Consorcio se logró que con una inversión menor se contará con acceso a más información y se incrementara la cobertura.

En 2009 se iniciaron reuniones entre el CONACyT y los representantes de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (CINVESTAV), la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad de Guadalajara y la Corporación Universitaria para el Desarrollo de Internet, para crear un organismo que les permitiera enfrentar mejor la casi inexistencia de fuentes de información digital, lo que llevó a que el 2 de septiembre de 2010 naciera el CONRICyT.
 

El primer gran resultado fue que en su primera inversión, en 2011, el Consorcio destinó 211 millones de pesos para un paquete de publicaciones que benefició a 474 instituciones y permitió llevar la información a 1.4 millones de alumnos, académicos e investigadores.

“Empezamos en 2011 con ocho editoriales y hoy tenemos 68 editoriales. El crecimiento ha sido importante porque al principio solo contábamos con 10 recursos de información de esas ocho editoriales y hoy tenemos 186 recursos de información científica especializada, bases de datos referenciales y especializadas, herramientas clínicas muy importantes para la práctica médica y fuentes terciarias, que se conocen como agregadores, que se usan mucho entre los estudiantes de pregrado e inclusive por jóvenes de preparatoria”, explicó Ontiveros y Sánchez de la Barquera.

En ese año (2011), el CONACyT invirtió el 60.66 por ciento de los recursos financieros con los que inició el CONRICyT, y se tuvieron aportaciones de las instituciones fundadoras equivalentes al 39.34 por ciento. Hoy en día, esta tendencia ha cambiado drásticamente, ya que 32.55 por ciento de los recursos los aporta el Consejo y 67.45 por ciento es la inversión de los socios del Consorcio, detalló la maestra en comunicación y tecnología educativa.

La principal labor del Consorcio, añadió, ha sido democratizar el acceso a la información de Ciencia, Tecnología e Innovación, permitiendo que cada vez más instituciones de educación superior y centros de investigación de todo el país tengan acceso a información de calidad y fortalecer las capacidades científicas del país.

Al hacer un comparativo entre 2011 y 2017 es posible ver que el número de instituciones beneficiadas aumentó en 7.17 por ciento y el de usuarios finales se incrementó en 77.62 por ciento. Lamentablemente en el 2018, dicha población disminuyó en 10.22 por ciento debido al recorte presupuestal de 220 millones de pesos que aportaba el CONACyT al Consorcio, precisó.

“Cuando empezó a disminuir el recurso del CONACyT, no disminuyó el apoyo al Consorcio porque comenzaron a aumentar los aportantes. Empezamos con cuatro instituciones que aportaban recursos (UNAM, IPN, CINVESTAV, UAM), actualmente el Consorcio tiene 35 aportantes”, detalló la también académica.

Esencialmente, la aportación del Consejo permite que una serie de instituciones de educación públicas reciban de forma gratuita los paquetes de información, que de otra forma se perderían.

“Hay que destacar que la fuerza del Consorcio radica en las instituciones que forman parte de él. Las instituciones fundadoras, particularmente la UNAM y el CINVESTAV han contado históricamente con acervos de información para que sus comunidades puedan hacer ciencia, hay una gran experiencia en los procesos de selección y de adquisiciones en éstas dos instituciones, así como en la UAM, la Universidad de Guadalajara y el IPN, es por ello que forman parten de la Comisión de Selección de Materiales y Adquisiciones, junto con representantes de los

Centros Públicos de Investigación, el Tecnológico Nacional de México, la Dirección General de Educación Superior Universitaria de la SEP y el titular de publicaciones de la ANUIES.

“Estas instituciones tienen fuerza no solo moral, sino de experiencia; saben lo que sus comunidades necesitan, en términos de recursos de información para sus estudiantes, académicos e investigadores, y por ello el Comité Directivo del Consorcio les ha dado el aval para elaborar el Plan de Adquisiciones Anual del CONRICyT”, comentó Ontiveros y Sánchez de la Barquera.

 

Trabajo constante

A través de su portal www.conricyt.mx, el Consorcio está en permanente comunicación con las instituciones asociadas; a ello se suman algunos servicios adicionales que les ofrece, como claves de acceso remoto, para tener acceso a la información fuera de los campus universitarios, incluso es posible hacerlo desde el extranjero. Ha otorgado 232 mil 957 claves, incluyendo catedráticos y miembros del Sistema Nacional de Investigadores.

“Por su naturaleza, las áreas con mayor uso de la información son medicina y ciencias de la salud, biología, química, matemáticas y ciencias de la Tierra; en general las llamadas ciencias exactas y naturales. Se tiene un uso distinto de las áreas de ciencias sociales y humanidades, donde hay áreas muy activas como economía, mientras que hay otras que trabajan con materiales de corte histórico o regional, porque sus líneas de investigación son regionales o muy locales, en estos casos, el CONRICyT ofrece una amplia gama de libros digitales y de títulos retrospectivos”, señaló la titular del Consorcio sobre la diversidad en el uso de la información.

Precisó que entre más compleja sea la investigación —multidisciplinaria o interdisciplinaria— el abanico de fuentes de información a consultar es muy amplio: “Si se habla de medicina ortopédica no solo requiere información médica, sino química de materiales, mecánica o ingeniería para el desarrollo de prótesis. No se puede, en estos casos, solo tener acceso a fuentes de información médica o de las ciencias de la salud, el investigador necesita un amplio abanico de fuentes de otras áreas importantes por el trabajo que
está desarrollando”.

Más allá de solo ofrecer la información científica, en sus primeros años de actividad, el CONRICyT se ha dado a la tarea de organizar una serie de seminarios llamados Entre pares, destinados a orientar a los académicos, investigadores, tesistas, bibliotecarios y editores en temas relacionados con la cadena de la comunicación científica; es notorio el interés que han despertado los recientes seminarios que se han organizado de forma gratuita y a los que han asistido más de 19 mil personas.

Adicionalmente, se ha capacitado a más de 27 mil 388 participantes de 161 instituciones para desarrollar competencias que enriquezcan los planes de estudio; esto sin olvidar talleres para mejorar la escritura científica y actualizar al personal bibliotecario en el servicio de referencias digitales.

 

Resultados palpables

Con un portal de internet que ha recibido más de 4 millones de visitas, de las cuales, solo en 2017 tuvo un millón 217 mil 742 visitas, los expertos del CONRICyT han visto que nuestro país hace un uso extensivo de la información por los 1.98 millones de usuarios.

Detalló que a partir del Consorcio, éste, junto con otras políticas públicas, ha contribuido a aumentar la cantidad y calidad del conocimiento científico y tecnológico generado en el país, así como el número de campos temáticos en los cuales se desarrolla la investigación, además de elevar la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

“Hemos mejorado en nuestro nivel de publicación científica, pero aún no es suficiente. Luego de Brasil, en América Latina somos el segundo productor de artículos más fuerte, seguidos por Chile, Argentina y Colombia. Pero cuando se analiza el impacto normalizado, es decir, la calidad de la investigación que se genera, los números se invierten, pues primero está Chile, Argentina, Colombia, México y Brasil. No sirve de nada publicar mucho si los artículos no son de calidad, porque eso significa que corren el gran riesgo de no ser citados para la generación de nuevo conocimiento”, dijo.

Esto implica que el CONRICyT ha contribuido a aumentar la calidad del conocimiento científico generado; también ha aumentado el esfuerzo investigador en áreas temáticas claves para el país con mejores revistas que nos permiten conocer los avances científicos de vanguaria y que también permiten a los investigadores publicar en revistas de alta calidad conocidas como de corriente principal; hay una creciente descentralización en el acceso al conocimiento científico y tecnológico en nuestro país gracias al CONRICyT, concluyó.

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Diana Saavedra
Foto: Cortesía Margarita Ontiveros.