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Boletín No. 178 | Ciudad de México, 28 de agosto de 2019.

Los días 29 y 30 de agosto se llevará a cabo el “Taller: Ramón, una alternativa para la elaboración de alimentos funcionales”, organizado por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo y por la Red Iberoamericana Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados, en el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán.

 

Existen muchos ejemplos de la investigación científica nacional con los cuales se puede evidenciar la pertinencia de la ciencia mexicana, pero en esta ocasión resaltaremos la del árbol ramón, como se le conoce al Brosimum alicastrum en algunas regiones del país, debido a que es una especie forestal que aparece como una de las mejores opciones para la alimentación humana y pecuaria en la actualidad.

Desde 2015, el Foro Consultivo Científico y Tecnológico apoya la investigación y el fomento de las aplicaciones de este árbol como soluciones y alternativas para la solución de problemas como el hambre, en apego a su normativa, en la que tiene como prioridad promover la expresión de la comunidad científica, académica, tecnológica y del sector productivo, para la formulación de propuestas en materia de políticas públicas y programas de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación.

Abanderó el proyecto del árbol ramón, como una de las opciones más viables a fin de generar cadenas de valor que permitan el uso y aprovechamiento de las propiedades del Brosimum alicastrum, como proyecto modelo para participar en las políticas orientadas a garantizar la seguridad alimentaria y las acciones para mitigar los efectos del cambio climático.

Al tomar en cuenta los conocimientos ancestrales y los saberes tradicionales, referidos en los libros sagrados de los mayas como una de las plantas más importantes de esa cultura, el proyecto del árbol ramón se convierte en un factor de gran valor en la selva tropical de nuestro país, como lo detalla el doctor Alfonso Larqué Saavedra, quien lidera el estudio y también es miembro emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Ramón prolifera a lo largo de los estados costeros del Golfo de México y del Océano Pacífico —con excepción de la península de Baja California—, pero pocas personas conocen su papel ecológico, sus usos tradicionales, su potencial como base de alimentación pecuaria y humana y su capacidad proveedora de biocombustible para la generación de energía.

Problemática
De acuerdo con un análisis realizado por el Grupo de Consultores de Mercados Agrícolas, para finales de 2018 México había importado 15.8 millones de toneladas de maíz. Lo cual se traduce en que nuestro país compró más granos y oleaginosas al mundo, cuyo valor de las importaciones acumulado al mes de noviembre de ese año ascendió a 8 mil 563.8 millones de dólares, que representa 9.1% más que en el 2017.

Lo anterior, aunado a que el campo mexicano tiene una alta vulnerabilidad ante riesgos climáticos, sanitarios y de mercado, y una elevada dependencia externa de insumos estratégicos. Esta situación afecta el abasto, calidad y acceso a los agroalimentos.

Árbol ramón
En 2016, el doctor Alfonso Larqué, con apoyo y respaldo del Foro Consultivo, presentó los resultados de siete años de investigación en el marco del encuentro “El sector forestal en apoyo a la cruzada contra el hambre y el cambio climático”.

El ramón requiere alrededor de cinco años para empezar a producir semillas en condiciones naturales, y una vez que llega a esta etapa produce en promedio entre 95 y 100 kilogramos por año; sin embargo, en 2014 alcanzó un total de 145.6 kilogramos de semilla por árbol. El patrón de producción indica que no se producen solamente en una ocasión, sino que se producen en dos épocas del año que se ven favorecidas por las condiciones climáticas, aun sin que las poblaciones tengan un manejo específico para conservarlos, es decir, no están sometidas a manejos de fertilización o problemas de riego.

Venados, jabalíes y cerdos pelones son algunos de los animales que les encanta el ramón. Además, con la peletización de las hojas de ramón se observó que también las cabras, el ganado bovino, gallinas y conejos pueden utilizarlo como fuente de alimento, con un costo mucho menor al de la alfalfa fresca. Entre sus características, se resalta que es un producto orgánico ya que para su manejo no se utilizan pesticidas.

La ingeniería básica de transformación de semillas de ramón en harina permitió revisar su calidad y su biomasa. “Pronto supimos que tenía una cantidad de carbohidratos impresionante, que está arriba de 70 por ciento en algunos casos, y veíamos también el contenido de proteína tan alto que tiene, alrededor de 13 por ciento, lo que lo coloca en una posición verdaderamente excepcional”, señaló Larqué Saavedra. El árbol ramón también tiene cantidades considerables de minerales como calcio, zinc, magnesio y potasio, así como vitaminas y ácido fólico, de acuerdo con los análisis realizados en semillas (con testa y sin testa), hojas, pericarpio y frutos complejos. Además, se evaluó la cantidad de kilocalorías que su consumo puede generar, el contenido de fibra dietética y de proteína.

Los bosques tropicales contribuyen a la mitigación de los gases de efecto invernadero. El bosque tropical fija alrededor de 220 toneladas de carbón por hectárea cada año, mientras que las tierras agrícolas fijan únicamente cinco toneladas. “Parte del trabajo que hemos hecho es analizar esos servicios ambientales, es decir, la fortaleza del ramón en la captura del dióxido de carbono, en la información y retención de suelos, en sus características de resistencia a la sequía, la trascendencia que tiene para la conservación de la fauna silvestre, los aspectos de microclima, clima y agua”, apuntó el investigador miembro emérito del SNI.

La biomasa en peso fresco de un árbol ramón equivale a 230 kilogramos. Al sembrar una plantación de 400 árboles en una hectárea, puede levantarse un total de 92 toneladas de follaje por año. Adquirir una hectárea del árbol ramón tiene un costo de 40 mil pesos que, divididos entre 92 toneladas, dan un total de 435 pesos la tonelada de biomasa fresca del follaje del ramón.

"Si tenemos una plantación de unas 600 mil hectáreas del árbol, esta generaría 10 millones de toneladas de harina de ramón que servirían para surtir todas las necesidades del sector pecuario en el país. Y para dimensionar lo que esto significa: 10 millones de toneladas de harina son muchas, pero aproximadamente 700 mil hectáreas corresponden a la suma de las hectáreas que han sido erosionadas por la siembra del henequén en Yucatán y por la siembra de pastizales para el ganado", indicó el también investigador del Centro de Investigación Científica de Yucatán.

De acuerdo con las investigaciones realizadas, una plantación de esta magnitud sería suficiente para alimentar a todo el país o, por lo menos, al sector pecuario. "Creo que Yucatán tiene en sus manos un proyecto que puede ser transformador para este país, pues podría ayudar a realizar el objetivo en la lucha contra el hambre, cambiar la perspectiva de un país que tiene 50 millones de pobres que podrían ser alimentados de una manera muy adecuada con este proyecto", concluyó Larqué Saavedra.

Centro para la conservación y aprovechamiento del Ramón
Como resultado del impulso al proyecto del árbol ramón, hace un año, con la presencia de varias autoridades federales y estatales de la SEP, Sedesol, el Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología y la Secretaría de Desarrollo Rural del Estado de Campeche, así como con la de los directores de siete instituciones académicas del sur-sureste del país, se creó en Campeche, el “Centro para la conservación y aprovechamiento del Ramón”.

Entre los objetivos de este centro son: Uno, favorecer la producción de alimentos sin destruir el ambiente; dos, que la biodiversidad se convierta con este ejemplo en bienestar social; tres, reducir la importación de granos y cuatro, atender, por la metodología que se está utilizando, que las poblaciones que viven en estas selvas reduzcan su pobreza extrema.

Resultados Tangibles
Algunas empresas se han sumado a este proyecto, entre ellas Kishur, que desde febrero de 2016, se consolidó como una Sociedad de Producción Rural en el municipio de Chocholá, Yucatán.

Ramón Gómez Ramírez, uno de los ocho socios con los que cuenta la compañía, dijo que “el Foro Consultivo fue el que nos abrió el panorama respecto a confirmar el interés que previamente teníamos en el proyecto del árbol ramón; nosotros llevábamos aproximadamente dos años de trabajo y apenas acabamos de constituirnos formalmente”.

Kishur trabaja en un programa piloto con la asesoría del Centro de Investigación Científica de Yucatán (Cicy) y de Alfonso Larqué Saavedra, con quien había establecido un plan de trabajo para 2016 que contemplaba la siembra de 27 mil árboles ramón en 42 hectáreas de terreno y un vivero que permitiría producir un millón de plantas para finales de ese año para que, en coordinación con las instancias gubernamentales, se puediera reforestar una parte de la Península de Yucatán.

Kishur se ha propuesto que la mujer sea la protagonista principal de este proyecto, al contratar a 15 jefas de familia de la comunidad de Chocholá para que mejoren su situación económica.

“Los empresarios en México tienen que dejar de ser personas que sólo ponen capital, tienen que hacer un esfuerzo por entender los procesos y las consecuencias medioambientales y de impacto social de sus acciones; de esta manera, se puede crear una mayor conciencia para que se tomen mejores decisiones para este país”, expuso, Ramón Gómez.

Taller: Ramón una alternativa para la elaboración de alimentos funcionales
Este 29 y 30 de agosto, en el Parque Científico y Tecnológico de Yucatán se llevará a cabo el “Taller: Ramón una alternativa para la elaboración de alimentos funcionales”, organizado por el Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo y por la Red Iberoamericana Integral de Alimentos Autóctonos Subutilizados.
 

Pie de foto: Adriana Guerra, Secretaria Técnica del Foro Consultivo Científico y Tecnológico; Alfonso Largué, investigador líder del proyecto del árbol ramón, y José Franco, ex Coordinador General del FCCyT. Foto: archivo del FCCyT

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Emiliano Cassani
Foro Consultivo