Gas natural vs gas LP Imprimir

01 de octubre de 2011

Por Alfonso Morales E.

 

¿Qué tipo de gas es mejor para consumo doméstico?

 

Irene y Eloísa son vecinas. A principios de este año, una compañía de gas natural tendió una red subterránea para suministro residencial y ofreció a los habitantes atractivos paquetes para el consumo de esta alternativa energética.

 

Hace semanas que Irene ha intentado convencer a su amiga de los beneficios del gas natural; sin embargo, en las conversaciones entre ambas han surgido ciertas desventajas que pesan en el ánimo de Eloísa:

 

Una opina que el gas natural es más rendidor; que le alcanza para dos meses lo que antes sólo le duraba quince días, “además de que no tiene que estar al pendiente del camión surtidor, sólo de la factura; lo único malo es cuando la lectura del consumo se hace erróneamente, porque entonces se pierde tiempo en hacer aclaraciones”. La otra dice que con el consumo racional de gas LP se ahorra hasta un 50%; “más todavía si se contrata el servicio  estacionario con medidores independientes por departamento”.

 

De acuerdo con la Secretaría de Energía (Sener), el uso de gas natural en México ha ido en aumento y se ha concentrado mayoritariamente para la generación de energía eléctrica, a una tasa promedio de 8,000 millones de metros cúbicos por año. De esa cantidad, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha llegado a consumir hasta 45%; el sector petrolero, hasta 25%; 12% el sector industrial y el resto es consumo residencial. (*)

 

Según la Cámara Nacional de Gas Natural, este combustible fósil tiene otras ventajas frente al gas LP como: mayor disponibilidad y continuidad en el servicio al suministrarse por tuberías subterráneas de polietileno y acero, muy confiables para zonas sísmicas. Es más amigable con el medio ambiente, pues “es 40% más ligero que el aire, no se acumula y se dispersa en forma natural en la atmósfera”, pues contiene menor relación hidrógeno-carbón que el gas LP. Tampoco genera partículas sólidas ni emite residuos tóxicos.

 

Irene reconoce que, en el corto plazo, el consumo de gas natural resulta un poco más caro que el gas LP, pero que “esto se debe a que hay que pagar una renta por el equipo medidor, pero a la larga es más rendidor y, por lo tanto, más barato”.

 

Eloísa considera que al evaluar los pros y los contras respecto del uso doméstico de estas dos energías es importante recordar que, independientemente de la preferencia, es el uso social lo que hace la diferencia: “por mi parte, yo modulo diariamente el termostato del boiler y lo prendo media hora antes de que mi familia se bañe; de este modo he podido ahorrarme hasta 50% del gasto en gas”.

 

(*) Ver: http://goo.gl/nU66S y http://goo.gl/vmtSo Envíe comentarios o preguntas a Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla y reciba un ejemplar en PDF del libro “La crisis del petróleo en México”.