La piel humana, entre el pelo y la atracción sexual Imprimir

17 de diciembre de 2010

Marina Reyes Cabrera:

¿Por qué los humanos no tenemos pelo como otros animales?

 

Por Miguel Ángel Córdova (*)

 

Una teoría ampliamente aceptada al respecto, señala que el género humano perdió el pelo que originalmente cubría su piel, simplemente para tener un mejor control de la temperatura corporal en climas variados. El argumento esgrimido en este sentido, es que el pelo dejó de ser necesario una vez que los humanos pudieron regular su ambiente con el uso de refugios, el fuego y la ropa.

 

Sin embargo, un estudio reciente, dado a conocer el año pasado por investigadores de la Universidad de Reding, en Inglaterra, apunta en otra dirección, atribuyendo el asunto a una forma natural de reducir las molestias causadas por las pulgas y otros parásitos que viven entre los pelos, y de incrementar, a la vez, el atractivo sexual.

 

Los autores del estudio proponen que, como los humanos se volvieron capaces, efectivamente, de alterar el medio en que vivían mediante las ropas, los refugios y el fuego, pudieron ser capaces también de reducir el riesgo de sufrir enfermedades parasitarias de la piel. La ropa y los refugios podían ser desinfectados y cambiados más fácil y rápidamente que una capa permanente de pelo.

 

Incluso, sugieren que la diferente distribución del pelo entre hombres y mujeres se explica más fácilmente con esta teoría. Según los investigadores, la pérdida de un mayor volumen de pelo en la mujer fue acompañada de un patrón más fuerte de selección sexual del hombre hacia la mujer. Y la conservación evolutiva del pelo en la cara del hombre prueba su importancia en la atracción y selección sexuales.

 

Los científicos admiten que la presencia del vello púbico significa un reto a su teoría, pues el ambiente húmedo y cálido proporcionado por esa zona del cuerpo es ideal para el crecimiento de parásitos, pero señalan su importante papel en la atracción sexual, en el intercambio de señales feromonales.

 

La teoría requiere ser probada, verificando, por ejemplo, si los habitantes de zonas tropicales, con mayores tasas de enfermedades parasitarias, han perdido menos pelos que los de otras regiones más frías.

 

(+) Coordinador de Información y Divulgación Científica del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco (CCYTET).

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