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Desde la Segunda Guerra Mundial, de acuerdo con diversos autores, la ciencia y la tecnología se han convertido en pieza fundamental para el desarrollo de los países, lo mismo que la planeación a largo plazo.
En el caso de México, lo más cercano a ese rasgo que tenemos es el Plan de Desarrollo Nacional que se elabora cada sexenio, afirma Juan Pedro Laclette, coordinador general del Foro Consultivo Científico en la presentación del libro Futuros del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. Prospectiva México Visión 2030. Agrega que la desventaja de documentos como ese, es que está diseñado para el corto plazo, carece de metas cuantitativas explícitas y de un adecuado respaldo presupuestal. Por lo que existe gran desconfianza por parte del sector privado, y han impedido que los planes y programas sectoriales puedan ser realmente indicativos de los propósitos del gobierno. Por supuesto que ha habido casos afortunados como la creación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) en 1970, el Consejo Consultivo de Ciencias de la Presidencia de la República y este Foro Consultivo Científico y Tecnológico, entre otras instancias. En el caso del primero, desde un principio implementó el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología, y en 1976 tomó la iniciativa de publicar un Plan Nacional de Ciencia y Tecnología, que cuenta ya con seis versiones. Su intención fue la de establecer las políticas públicas adecuadas para el desarrollo de la ciencia y la tecnología, y si bien se obtuvieron logros, también los esfuerzos han sido insuficientes en la medida en que dichos planes mantienen una visión de corto plazo. Ante este panorama, en 2005 el Conacyt solicitó al Foro Consultivo Científico y Tecnológico que hiciera una prospectiva de largo plazo, es decir, un estudio que contemplara los diversos escenarios relativos a los factores económico, social y político, que van a afectar el futuro del país. Así, se integró un grupo de trabajo, integrado por expertos en demografía, ingresos fiscales, deuda pública y pensiones, inversión pública y privada, empleo, educación, competitividad, balanza comercial, dependencia agroalimentaria, desigualdad y pobreza, entre otras materias. Este grupo ofreció una visión tendencial explicando qué tipo de oportunidades podrían perderse, de no actuarse desde ahora en la dirección correcta. Se incluyeron ocho sectores y cinco áreas del conocimiento establecidas como prioritarias en el Plan Nacional de Ciencia y Tecnología 2000-2006. Desde el inicio del estudio, denominado Prospectiva México Visión 2030, se hizo evidente la necesidad de incluir en la reflexión algunos temas generales adicionales que sirviesen como marco de referencia general, proponiéndose así reflexionar sobre los futuros de largo plazo de la demografía, la política, la macroeconomía, el desarrollo social y el propio Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. El estudio no pretendió en ningún caso pronosticar el futuro en el sentido de llegar a afirmaciones sobre cómo será el porvenir (pronósticos). El futuro no puede predecirse, y ello no por insuficiencia de información o de teorías y modelos apropiados (aunque también por ello), sino porque depende, entre otros, de la voluntad y propósitos del hombre. Pero si bien no puede saberse cómo será el futuro, sí puede reflexionarse razonadamente sobre cómo podría ser (en función de diversos conjuntos de hipótesis) y sobre cómo sería deseable que fuese. Esto es, conjeturar, a partir ciertas señales, lo que podría ocurrir. El estudio pretende justo eso, plantear posibles trayectorias de evolución (escenarios) de cada uno de los temas de interés bajo distintos supuestos. En el planteamiento del proyecto Prospectiva México Visión 2030 del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, del que forma parte este trabajo, se propuso como objetivo construir cuatro o seis escenarios futuros distintos para cada uno de los temas o áreas de interés: al menos uno de carácter tendencial (que en realidad resultaron ser varios de ellos, como posibles variantes cuando las tendencias históricas no están lo suficientemente claras o marcadas); uno estimado como el más probable; otro considerado como más deseable; y uno más elaborado a partir de eventos posibles cuya relevancia o impacto se estimase elevada. El proyecto se articuló, así, en dos grandes líneas de análisis. En la primera de ellas, de gabinete y de carácter cuantitativo, se construyeron, a partir de los datos históricos disponibles, escenarios tendenciales (esto es, escenarios basados en la proyección hacia el futuro de las tendencias pasadas y presentes), empleando para ello fundamentalmente modelos logísticos de crecimiento y competencia. En la segunda línea de análisis, de carácter cuantitativo y cualitativo, se exploró, a partir de consultas estructuradas a grupos de expertos, la posible ocurrencia de diversos eventos o sucesos de importancia para la futura evolución de cada uno de los temas de interés y, a partir de ellos se propusieron algunos escenarios alternos (más probable, más deseable, más indeseable, más relevante). En este volumen presentamos los resultados del estudio correspondientes a los futuros del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. El resto de los temas de interés será tratado en volúmenes por separado. La obra cuenta con una Introducción, en la que se explica a los lectores en qué consiste el trabajo y la metodología empleada; en el capítulo 2 se dan a conocer los escenarios tendenciales; en el 3 se revisan posibles eventos o sucesos portadores de futuro para el Sistema y a partir de ellos se elaboran algunos escenarios alternos; en el capítulo 4 se incluyen los principales resultados que sobre el tema de ciencia y tecnología se obtuvieron en 2006-07 en el proyecto de gran visión México 2030: El México que todos queremos, elaborado primero por el equipo de transición del presidente electo y luego por la Presidencia de la República. Finalmente, en el capítulo 5 se presentan algunas conclusiones. |