Humedales artificiales para el tratamiento de aguas Imprimir

Aprovechando las bondades y los principios de la naturaleza y aplicando la ingeniería es posible diseñar humedales artificiales para el tratamiento de aguas residuales, una tecnología promisoria por sus ventajas ambientales y su bajo costo.

 

Como parte de la I Semana Nacional y XXII Semana de la Docencia e Investigación en Química, organizadas por el Área de Química de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), señaló lo anterior Armando Rivas Hernández, del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA).

 

El especialista argumentó sobre la pertinencia de estos sistemas naturales que pueden obtener –por ejemplo– un metro cúbico de agua tratada por un costo que oscila entre 80 centavos y un peso, mientras que en un proceso mecanizado para llegar al mismo nivel de tratamiento –eliminación de nitrógeno y fósforo– la inversión asciende a cuatro o cinco pesos.

 

Los humedales utilizados para la remoción de contaminantes de las aguas residuales son además sencillos de operar y no requieren de energía eléctrica para funcionar, como es el caso de los mecanizados, por lo que los costos de tratamiento son hasta 300 por ciento más bajos.

 

En este caso los lodos que se acumulan en el sustrato forman biomasa vegetal que incrementará la producción de oxígeno, elemento que optimiza la remoción de contaminantes de las aguas residuales.

 

Por sus virtudes los humedales encuentran un grado de aplicación grande que ha pasado en los últimos tres años de dos a seis por ciento en el número de plantas de tratamiento, porcentaje que aumentará en la medida que los tomadores de decisiones en el país conozcan los beneficios de esta tecnología e investigadores y estudiantes difundan las ventajas e incrementen la eficiencia.

 

En la actualidad existen en el país más de 80 sistemas de humedales oficiales y un número no registrado en unidades habitacionales y zonas rurales, indicó el experto.

 

El investigador ha trabajado durante las últimas dos décadas en el mejoramiento de estos sistemas, sobre todo en conocer los mecanismos de reducción de contaminantes para identificar problemas de operación y darles solución.

 

De esa forma contribuye con diseños más eficaces que se adapten a las condiciones de las diversas regiones del país, pues “si se aplicaran las ecuaciones que se generan en naciones europeas –donde surgió esta tecnología– no funcionarían por las diferencias de clima”.

 

El experto explicó que el humedal se construye a partir de un estanque poco profundo al que se le da una pendiente, se impermeabiliza y se rellena de tezontle o grava, sustrato que sirve para sembrar especies vegetales como carrizo, tule, ave del paraíso y otras plantas ornamentales. En este depósito, las aguas residuales son dirigidas de la forma en que lo determinen los estudios de hidráulica.

 

Rivas Hernández invitó a los estudiantes de la División de Ciencias Básicas e Ingeniería a realizar investigación sobre este sistema.