Boletín-111-Lun-17-Oct-2011
(Discurso del doctor Juan Pedro Laclette, Coordinador General del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, en la
inauguración de la Semana de Ciencia e Innovación 2011)
JUAN PEDRO LACLETTE: Buenos días a todas y a todos. Algunos de ustedes ya nos han acompañado en este evento desde hace cuatro años, porque la Semana de la Ciencia y la Innovación que organiza el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal (ICYTDF) ya se ha consolidado como el evento científico con mayor resonancia en nuestro país. Sean bienvenidos todos y todas ustedes.
Señor Director del ICYTDF; señor Secretario de Educación (del Gobierno del Distrito Federal); señor Director General del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT), distinguidos colegas en el presidium:
Primero que nada, yo quiero manifestar el agradecimiento a nombre del Foro Consultivo Científico y Tecnológico, AC (FCCyT) por esta invitación que amablemente nos ha venido haciendo el ICYTDF para sumarnos a la organización de esta semana, que –enfatizo- no se me ocurre otro evento científico que tenga tan alto nivel de resonancia en nuestro país, y con apenas cuatro años. También, me da mucho gusto ver que la lista de instituciones que se están incorporando a este evento sigue creciendo.
En particular, en esta ocasión, me da gusto ver que instituciones de educación superior del sector privado ya se están incorporando; ya están sintiendo el interés de impulsar en la sociedad las ideas de del conocimiento como factor para el desarrollo.
También, quisiera recordar que este evento ha traído en cuatro años a más de 30 premios Nobel. Yo no sé si esto tenga parangón en nuestro país. Pero además de todo este trabajo del ICYTDF, lo que es muy interesante es que están impulsando el desarrollo del conocimiento, en la sociedad, a través de múltiples direcciones:
Así, haciendo una lista muy rápida de actividades, recuerdo el premio “Heberto Castillo”, los premios “Ciudad México” –que se van a entregar en fecha próxima- y que ya también se han constituido en premios con un reconocimiento (por parte) de la comunidad académica, verdaderamente importante; el apoyo a proyectos de investigación y el apoyo y el aumento en el registro de patentes para inventores de la Ciudad de México, (así como) el apoyo a instancias posdoctorales, para posibilitar que jóvenes doctores completen su experiencia, a través de este tipo de vinculación, en el que las empresas también se favorecen, al atraer personal de mayor nivel y que mejoran su capacidad de innovación y promueven su competitividad.
Así mismo, todas las actividades de divulgación para fomentar la conciencia social sobre la importancia del conocimiento para el desarrollo económico. Porque de eso se trata: promover el conocimiento para mejorar la calidad de vida de la población. Decía (Albert) Einstein que “no se nos olvide que el último objetivo de nuestro trabajo es el beneficio de la sociedad, cuando estemos cavilando las
ecuaciones o cuando estemos analizando nuestros experimentos”.
Así que me da gusto acompañar este magno esfuerzo que realiza el Gobierno de la Ciudad de México, a través de su Instituto de Ciencia y Tecnología, y que contrasta grandemente con lo que está sucediendo a nivel federal.
Este año -déjenme mencionarles-, el presupuesto para ciencia y tecnología trae recortes. Nuestro país no toma la decisión de utilizar al conocimiento, la ciencia, la tecnología y la innovación como motores para su desarrollo económico. A pesar de que diversos indicadores de competitividad, de productividad, y otros más, demuestran que el estado de nuestra economía va decayendo gradualmente en los últimos tiempos, (todavía) no se termina de tomar la decisión -como sí lo han hecho todas las economías emergentes- de utilizar el conocimiento como propulsor del desarrollo.
Ojalá que en estas semanas en que se discute el presupuesto federal en ciencia y tecnología en la Cámara de Diputados, los legisladores hagan uso de la competencia que les da la Constitución para corregir estos recortes y los compensen con incrementos. El Foro Consultivo, a través de lo que llamamos el Grupo Vincula, que incluye organizaciones del sector privado, de la academia y de gobierno, ya hemos hecho propuestas concretas que quizás algunos de ustedes hayan seguido en los medios (masivos de información).
Por eso, este evento nos pone en una situación de contraste; una situación agridulce: por un lado, qué gusto que esté floreciendo el esfuerzo de avanzar hacia convertir a la Ciudad de México en una ciudad del conocimiento -que tiene todo: recuerden que en el DF reside entre 30 y 40 por ciento del potencial científico de nuestro país- y me congratulo de que, quienes toman las decisiones en el DF, tengan esta prioridad de impulsar el conocimiento para el desarrollo- y por el otro lado, esta impotencia, esta frustración que nos embarga al ver que mientras otros países se desarrollan con este motor, en el nuestro no logramos tomar esa decisión.
Por lo pronto tenemos enfrente una semana extraordinaria, con premios Nobel, con premios Príncipe de Asturias y distinguidos exponentes. Hay que aprovechar estas actividades para reflexionar al respecto; para repasar las ideas. Hay que escuchar las experiencias que nos traen colegas de otros países.
Nosotros no estamos proponiendo un camino exótico. El conocimiento es el paradigma para el desarrollo en nuestros días y, por eso, vale la pena conocer el esfuerzo que hace el Gobierno de la Ciudad de México y el Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal para avanzar en esta dirección, para aumentar la conciencia social y (espero) que llegue el momento en que los políticos van a tener que tomar esta decisión. Comenzaremos tarde pero México tiene un potencial muy especial en ciencia y en tecnología para remontar los lugares, en la escala mundial, del desarrollo de las naciones.
Felicidades, disfruten las actividades de la Semana (de la ciencia y la Innovación) y muchas gracias por su atención.


