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Hacia nuevos paradigmas de bienestar MIDIENDO EL PROGRESO DE LAS SOCIEDADES, BASE SÓLIDA PARA LA TOMA DE DECISIONES: LACLETTE - Coordinados por Mariano Rojas, 28 académicos reflexionan sobre lo que el progreso puede aportar a un nuevo contrato social de la ciencia
- La obra obtuvo un reconocimiento como Mejor Iniciativa 2009 en el III Foro Mundial de la OCDE en octubre pasado, en Busán, Corea del Sur
¿Qué se debe considerar progreso y cómo medirlo?, son los dos planteamientos con los cuales la Organización Para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) incita a los países a efectuar diversos autoanálisis como base para elaborar indicadores económicos, sociales y ambientales propios que, a su vez, sirvan de apoyo para la toma de decisiones frente a los grandes problemas que aquejan a cada nación y al mundo, ese fue el reto que se planteó el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) al atender la invitación del organismo mundial y el producto de ello es el libro Midiendo el Progreso de las Sociedades: Una Perspectiva desde México, que con gran éxito coordinó el doctor Mariano Rojas, afirmó el doctor Juan Pedro Laclette, al presentar el proyecto.El Coordinador General del Foro Consultivo destacó que la calidad de esta compilación le mereció el reconocimiento como la Mejor Iniciativa 2009, durante su presentación en Busán, Corea del Sur, en el III Foro Mundial de la OCDE en octubre pasado. Midiendo el Progreso de las Sociedades reúne las reflexiones de 28 reconocidos investigadores mexicanos en torno al progreso como paradigma del bienestar social, además del mapeo del conocimiento generado en México a través de su historia, elaborado por la licenciada Paola Cubas Barragán.El doctor Laclette reveló que otro logro importante, derivado de una entrevista que sostuvo con el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, en el foro de Busán, fue el acuerdo de que México convoque a una reunión de las autoridades del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) con sus contrapartes de América Latina para estudiar la construcción de indicadores más adecuados para la región y que se consolidará en 2010 con la participación de la propia OCDE, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) y, desde luego, el FCCyT.En su turno, el doctor José Antonio Ardavín, director del Centro de la OCDE en México destacó que desde foros como los de Palermo, Italia, en 2004, y Estambul, Turquía, en 2007, de donde surgieron dos planteamientos concretos para medir el progreso de mejor manera: Primero, ir más allá del Producto Interno Bruto (PIB) como indicador de progreso, partiendo del hecho de éste que fue creado para medir la producción y no la percepción de la gente respecto de sus condiciones de vida. Segundo, construir una red de redes global que aporte un marco para el desarrollo de indicadores económicos, sociales y ambientales que provean información significativa y relevante que sirva de base a las sociedades en su toma de decisiones que motiven mejores condiciones de vida en el planeta.El doctor Mariano Rojas dijo que el libro contiene dos grandes riquezas, una de alcance y la otra de profundidad. Por un lado, presenta las reflexiones que sobre la idea de progreso fundamentan 28 destacados expertos de diversas disciplinas en años de investigación; por otro, ofrece una taxonomía muy precisa sobre las condiciones de progreso propias de México que, con mucho, resultan significativas y representativas de muchos otros países.Con la representación del INEGI y de su presidente, el doctor Eduardo Sojo, el director adjunto de Investigación y Desarrollo, Gerardo Leyva, señaló que esta institución reconoce la importancia de este proyecto global, particularmente en cuanto permite que la sociedad mexicana descubra su potencial para poner en orden sus prioridades y capacidades para acceder a una mejor calidad de vida.Al hacer uso de la voz, el presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara de Diputados, el doctor Reyes Tamez Guerra, planteó la posibilidad de efectuar una evaluación distinta en la cual cobre mayor relevancia el criterio general para medir la pobreza, y que éste se base en el patrimonio que cada individuo es capaz de generar para sí y su familia, como un buen inicio que conduzca hacia el consenso sobre qué medir, cómo medir y –sobre todo, enfatizó- garantizar que los resultados se utilicen en el mejoramiento de las políticas públicas de desarrollo social del México, en este caso.Por su parte, el senador Francisco Castellón Fonseca, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Senado de la República, indicó que una de las más apremiantes tareas es “formar gente que tenga la clara virtud de comprender los fenómenos que nos circundan y conceptualizarlos, tal como hacen los filósofos, para que esa conceptualización genere indicadores que sirvan de base a la mejor toma de la decisiones; es decir, aquellas que mejor se adecuen a la realidad”. De otro modo, abundó el senador Castellón, las visiones exclusivamente técnicas impedirán el éxito de las políticas sociales.El subsecretario de Educación Media Superior, Miguel Sékely Pardo, puntualizó que una de las partes medulares de esta obra es que se plantea justamente la importancia sobre lo que se desea mejorar en la medición del progreso en las sociedades. Ésta, dijo es una cuestión que cotidianamente debe ser planteada a nivel social para ser llevada a la acción. Puso como ejemplos de la dificultad para lograr un consenso respecto de términos tan polisemánticos como el progreso, palabras como: bienestar, contaminación y, desde luego, pobreza. El debate, agregó sigue siendo ¿cómo se deben medir los indicadores y si éstos son los más adecuados?-oo0oo- |