Inicio > sector cti > Romper dogmas en la investigación: Arturo Álvarez Buylla

Boletín CINVESTAV / Ciudada de Méxco, 13 de septiembre de 2017.

El científico mexicano, Premio Príncipe de Asturias 2011, imparte charla ante investigadores y estudiantes del CINVETAV.

Por muchos años se pensó que el cerebro era algo rígido e inmutable, que las células nerviosas (neuronas) eran irremplazables y que sólo se podrían producir durante el desarrollo embrionario. Esta idea cambia radicalmente con el descubrimiento de la neurogénesis en el adulto humano, roedores y aves. Este hallazgo no sólo derrumbó un dogma, sino también planteó las preguntas sobre el mecanismo para generar e integrar nuevas neuronas en un cerebro ya maduro.

Bajo esta premisa se ha desarrollado el trabajo de uno de los investigadores más importantes de los últimos tiempos, el neurobiólogo mexicano Arturo Álvarez-Buylla Roces, Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2011 por su descubrimiento de la regeneración de neuronas en cerebros adultos.

Para Arturo Álvarez-Buylla, “la meta de un investigador no debe ser publicar en las grandes revistas, sino el interés por el descubrimiento, la observación básica, por ver algo nuevo y distinto, retar ideas y dogmas anteriores. Eso es lo que nos debe mover”, señaló.

Ante alumnos y académicos del Cinvestav se celebró el Coloquio “Mecanismos de renovación de las células madre del cerebro adulto”, con el experto en neurobiología, donde explicó el camino que él y su equipo han seguido para la identificación de las células madre en el sistema nervioso, trabajo que ya ha sido ampliamente citado, pero además, reveló algunos datos recientes, aún no publicados, que abren nuevos caminos en la investigación para entender mejor al enigmático cerebro y su funcionamiento.

Álvarez Buylla recordó que una de las cualidades de las neuronas es que están extremadamente integradas al resto del sistema nervioso. Ellas tienen extremidades llamadas dentritas que reciben información (como antenas) de otras células y tienen extensiones larguísimas, que en ocasiones se llaman axiones. Con esto se forman las redes nerviosas que conllevan las funciones fantásticas que tiene el cerebro. Antes se creía que era imposible reemplazar estas células, no sólo por el hecho de que no se reproducían, sino porque cómo quitas a una de estas células que está bien integrada y pones a una nueva de forma que contribuya de manera útil para la regeneración o mantenimiento del sistema nervioso.

Uno de sus mentores, Fernando Nottebohm, de la Universidad de Rockefeller en Nueva York, naturista interesado en el comportamiento animal, en particular el canto de las aves, descubrió nuevas neuronas que se integraban a los circuitos que controlan el canto de canarios adultos. Esta era la primera evidencia de células con apariencia de neuronas que habían nacido, se habían movido a una determinada región del cerebro y se habían convertido en neuronas.

Como embriólogo y biólogo del desarrollo, Álvarez Buylla se enfocó en estudiar los mecanismos de renovación neuronal, mediante los cuales estas células se metían al cerebro, llegaban a la zona donde se necesitaban y contribuían a los circuitos cerebrales.

Descubrió que una subpoblación de células gliales funciona como progenitora primaria de nuevas neuronas que se incorporan al bulbo olfativo, así como la zona subventricular, que es el origen de la neurogénesis de células olfativas en el adulto y la migración en cadena de estas células para alcanzar dicho bulbo.

Pero además, contribuyó a establecer la existencia de 10 tipos de células que se producen en la zona subventricular: “son células madre, pero dependiendo de su región están especializadas para producir distintos tipos de neuronas”, pero considera que debe existir mayor diversidad en esa u otra zona, algo que espera que su equipo logre encontrar.

El investigador mexicano recordó la labor de su padre, el neurofisiólogo Ramón Alvarez Buylla, en Cinvestav, quien en su laboratorio de reflejos condicionados con animales de laboratorio realizaba estudios sobre trasplantes de hipófisis y glándula salival. Este trabajo sembró en él la semilla que hasta hoy lo sigue impulsando a tratar de descifrar los misterios del sistema nervioso.

 

Pie de foto: La meta de un investigador no debe ser publicar en las grandes revistas, sino el interés por el descubrimiento, la observación básica, por ver algo nuevo y distinto, retar ideas y dogmas anteriores. Eso es lo que nos debe mover”, señaló el investigador Arturo Álvarez. Imagen: CINVESTAV.

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Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional