Inicio > revista forum > Forum 53. Alista Rafael Navarro su próxima misión a Marte

Después de fracasar en su primera fase, en 2016, la misión europea ExoMars tiene un reto no menos complejo de cara al próximo año: descender a la superficie de Marte un robot explorador (rover) que acompañará en su odisea planetaria al Curiosity de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) y a su gemelo, que aún no tiene nombre, pero que se prevé sea lanzado también en el 2020.

 

El rover de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) ya fue bautizado a principios de este año con el nombre de Rosalind Franklin, en honor de la científica británica, cuyo trabajo fue clave para descubrir la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), sin recibir el crédito correspondiente y quien no fue reconocida sino hasta décadas después de su muerte.

En octubre de 2016, la sonda Schiaparelli se estrelló en suelo marciano, en el primer intento de la ESA por lograr un amartizaje suave en el planeta rojo, que históricamente ha sido de 50 por ciento de efectividad entre las otras agencias espaciales que lo han intentado desde la década de los 60. El verano del próximo año, la misión ExoMars emprenderá su viaje desde la plataforma de lanzamiento de Kazajistán, en un proyecto que la ESA lleva a cabo con la Agencia Espacial Federal de Rusia, Roscosmos.

En la misión participa el mexicano Rafael Navarro, investigador del Laboratorio de Química de Plasmas y Estudios Planetarios del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El universitario tiene una trayectoria amplia en el estudio e investigación de este tipo de misiones, coronada por su participación en el experimento SAM (Sample Analysis at Mars), que forma parte del laboratorio que lleva dentro el rover Curiosity de la NASA.

Si amartiza con éxito, la misión ExoMars 2020 tendrá 2 experimentos científicos en Marte: el rover Rosalind Franklin y la plataforma de donde descenderá; mientras el robot explorador recorrerá la superficie marciana, la otra tecnología —a cargo de Roscosmos— investigará la superficie de descenso.

El científico forma parte de uno de los experimentos de la plataforma, llamado Habitability, Brine Irradiation and Temperature (HABIT), que analizará la posibilidad de capturar agua en el planeta rojo.

ExoMars y Curiosity, junto con su gemelo del año 2020, realizarán estudios preparativos para la ambiciosa llegada del hombre al planeta rojo en alrededor de 2 décadas más, pero el propósito principal es buscar pistas y evidencia que permitan conocer si hubo, existe o podría haber vida en Marte, señala en entrevista para Forum.

“Son estudios muy importantes para la humanidad, puesto que buscan responder si el árbol de la vida marciana coincide con el de la vida terrestre o si son independientes, si son 2 génesis diferentes”.

Con el Curiosity, dice Navarro, la NASA ha estudiado la superficie marciana, perforando rocas hasta 5 centímetros de profundidad, y ha estudiado una zona de un cañón en una montaña, donde cada capa de rocas ha proporcionado información del pasado de Marte.

“Pero ExoMars perforará entre 1 y 2 metros de profundidad y es importante porque ahora sabemos que gran cantidad de compuestos orgánicos que se pudieron haber formado en el pasado, y que pudieron dar indicio de la vida en Marte, han sido borrados por la acción de los rayos cósmicos que llegan a su superficie, ya que no tiene un campo magnético que lo impida”.

Al perforar con mayor profundidad, añade, ExoMars alcanzará la profundidad donde permanecerían esos compuestos orgánicos, bloques de la vida, borrados o destruidos por esos rayos cósmicos. “Podrá analizar rocas intactas que nos darán información de si en el pasado hubo vida en Marte”.

 

Desde Atacama

Cuando Rafael Navarro tenía 5 años, relató, empezó a preguntarse sobre la existencia de vida más allá de la Tierra, nunca imaginó que se volvería pionero de la búsqueda de vida en Marte que será, de acuerdo a sus propias palabras, “un descubrimiento al que no le importarán fronteras, sino que será clave para toda la humanidad”.

Cuando se puso en marcha el programa Vikingo de la NASA, a mediados de los 70, Navarro cursaba sus estudios de bachillerato. “Jamás imaginé que años después corregiría los resultados de la misión y menos que participaría en una más grande”. Ha sido un trabajo arduo, donde además el apoyo de su familia ha sido vital, añadió.

El científico recordó sus investigaciones realizadas en el Desierto de Atacama, Chile, donde halló terrenos suficientemente parecidos a los marcianos como para hacer estudios que emularan su entorno.

“Gracias a mis estudios en el Desierto de Atacama pude entrar a concursar en la misión del Curiosity y proponer instrumentos para la búsqueda de vida en Marte. Había una gran cantidad de científicos queriendo participar y aunque al principio yo recibí la invitación de un grupo francés, terminé colaborando con el equipo estadunidense en el instrumento SAM, pero sí, los descubrimientos en Atacama me dieron mi boleto para entrar en la misión a Marte”.

 

Foto: UNAM.
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Isaac Torres Cruz