La Dirección Adjunta de Desarrollo Científico (DADC) del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACyT) es la encargada de diseñar, desarrollar e implementar políticas y programas de apoyo para promover y fortalecer el desarrollo de la investigación científica básica y aplicada, coadyuvar a la formación y consolidación de capital humano de alto nivel académico, contribuir a mejorar la capacidad de innovación con bases científicas, y colaborar en la apropiación social del conocimiento.
Desde hace más de cinco años, la titular de la DADC es Julia Tagüeña Parga, doctora en física del estado sólido en la Universidad de Oxford, Gran Bretaña, miembro de la Academia Mexicana de Ciencias y fundadora de la Academia de Ciencias de Morelos. También es exdirectora y miembro honorario de la Red de Popularización de la Ciencia y la Tecnología en América Latina y el Caribe y expresidenta de la Sociedad Mexicana para la Divulgación de la Ciencia y la Técnica.
A tres meses de concluir la gestión del actual gobierno federal, la investigadora titular del Instituto de Energías Renovables de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III y exdirectora del Centro de Investigación en Energía y de la Dirección General de Divulgación de la Ciencia, ambas dependencias de la UNAM, reflexionó sobre los avances y pendientes del sector Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI).
¿Cuáles fueron los principales logros de la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico que usted dirige?
Conservar, cuidar y consolidar los logros de la administración anterior como es el Sistema Nacional de Investigadores, el Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica, investigación científica básica y aplicada, redes temáticas y laboratorios nacionales, y al mismo tiempo lanzar nuevos programas como las convocatorias para Proyectos de Desarrollo Científico para Atender Problemas Nacionales y Fronteras de la Ciencia, y sobre todo el nuevo programa de Cátedras para Jóvenes Investigadores que ha permitido contratar a mil 511 jóvenes talentosos. Cátedras CONACyT definió una nueva forma de hacer investigación y le ha dado oportunidad tanto a jóvenes contratados como a instituciones a las que son comisionados de desarrollar líneas de investigación. Se cierra así un círculo con el exitoso programa de becas.
También se apoyó a todas las sociedades y academias científicas que lo solicitaron y a más de 500 congresos, seminarios y talleres. Fue un honor coordinar en la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico a un excelente grupo de trabajo, atender a la comunidad académica, trabajar transversalmente con las otras direcciones adjuntas y promover la equidad de género, la inclusión y la integridad profesional.
¿En qué radica la importancia del programa Cátedras para Jóvenes Investigadores?
Un programa que da la oportunidad de aumentar el número de jóvenes investigadores es de entrada positivo. Además, por sus características, que son contratados por el CONACyT y comisionados a diversas instituciones, favorece a la labor de investigación y formación de capital humano, pues no serán parte de las labores académico-administrativas de las instituciones. El programa otorga un cierto tiempo para que los investigadores ingresen al SNI (en este momento ya el 78 por ciento son miembros) y tiene altos requerimientos de excelencia académica.
Este programa ha permitido contratar a exbecarios del CONACyT (son el 95 por ciento) y repatriarlos del extranjero (son el 22 por ciento). Ha fortalecido a los posgrados de calidad, el 45 por ciento participan en algún Programa Nacional de Posgrados de Calidad. El 42 por ciento de las contrataciones son mujeres, lo que corresponde al porcentaje de jóvenes registradas en el Padrón. El 80 por ciento ha sido comisionado fuera de la Ciudad de México, en congruencia con una política de descentralización. En este momento ya se han dado éxitos importantes en la comunidad de catedráticos, premios y artículos de gran relevancia. Su relación con las instituciones del país es cada vez más clara y armoniosa, y su presencia está sirviendo para arrancar nuevas líneas de investigación, como la de los laboratorios nacionales y los consorcios CONACyT. Este es un programa que depende de la Dirección Adjunta de Desarrollo Científico pero que ha tenido el apoyo transversal de todo el CONACyT, y desde luego, el apoyo y aceptación de todas las instituciones nacionales de educación superior e investigación. Hay catedráticos en todas las instituciones y en todos los estados del país.
Es importante mencionar que el padrón de jóvenes catedráticos tiene aproximadamente el doble de nombres de los que pueden ser contratados y hemos solicitado el permiso de los investigadores para dar acceso a todas las instituciones que tengan plazas que ofrecerles.
¿Cuáles fueron los avances y las actualizaciones del Sistema Nacional de Investigadores?
El Sistema tiene ya 34 años y no hay duda de su importancia en el desarrollo de la ciencia y la tecnología en nuestro país como un sistema de evaluación que ha profesionalizado la investigación. Ha ido aumentando en número año con año, aproximadamente en un 7 por ciento anual y actualmente tiene 28 mil 633 miembros, de los cuales, en promedio el 36 por ciento son mujeres y el 85.6 por ciento están fuera de la Ciudad de México. En el tema de presencia de mujeres es importante mencionar que la razón de entrada al SNI es mayor para mujeres que hombres y que ya hay dos áreas, la 3 (Salud) y la 4 (Humanidades) donde ya hay paridad. La descentralización sin duda ha dado un gran resultado y se han disminuido las diferencias regionales. Hemos actualizado el reglamento que tiene ahora un lenguaje incluyente y este año se publicarán, como todos los años, los criterios de evaluación de cada área, que son una combinación de cualitativos y cuantitativos. Si bien la evaluación por pares es el mejor método de evaluación, sin duda debe de ser cuidado para que sea transparente y sin conflicto de intereses.
¿Cuáles fueron los principales pendientes que se quedan?
La convocatoria de Investigación Científica Básica ha sido fundamental para el desarrollo de la ciencia en México. Junto con el programa de becas inició la actividad del CONACyT. Esta convocatoria llamada familiarmente “básica” es un fondo sectorial con la Secretaría de Educación Pública (SEP). En los fondos sectoriales el sector lleva la administración y el CONACyT los aspectos técnicos. Sin embargo, la SEP no tiene un monto asignado específicamente a la convocatoria en su presupuesto por lo que el ritmo de los depósitos varía y eso ha afectado las fechas y los montos necesarios para el número de solicitudes recibidas.
Aunque el CONACyT tiene de sus propios fondos, otras dos convocatorias para investigación fundamental, Fronteras de la Ciencia y Proyectos de Desarrollo Científico para Atender a Problemas Nacionales, es muy importante para la comunidad y hay que organizar su calendario y sus montos.
Sobre el presupuesto, ¿la falta de éste cómo frena el desarrollo científico?
Aunque durante esta administración hubo un aumento importante en la inversión en CTI, sin duda es necesario que crezca. Se ha observado que cuando los países alcanzan el 1 por ciento del Gasto en Investigación y Desarrollo Experimental (GIDE) en CTI, hay un punto de ruptura hacia un mayor desarrollo y una mejor calidad de vida. Pero es importante que no solo sea inversión pública sino también privada. Los programas como el de estímulos a la investigación favorecen la innovación basada en investigación científica y la participación de la empresa en el presupuesto de CTI.
Sin embargo, no todo es el monto del presupuesto, también es importante una política científica de largo aliento que de alguna manera estará unida a un presupuesto asignado. Los proyectos científicos no pueden ser ajustados a un sexenio y el presupuesto para que culminen debe de estar asegurado.
¿México debe invertir en el sector CTI?
La CTI es la palanca de desarrollo de la sociedad. La innovación basada en ciencia es el camino para resolver problemas sociales, económicos y ambientales. Además de que fomenta la generación acelerada de conocimiento.
¿Tiene México los recursos humanos para detonar este rubro?
Sin duda México tiene recursos humanos de alta calidad, en gran parte debido a un programa de becas para posgrado muy exitoso. Recientemente se entregó simbólicamente la beca 400 mil, hay más de 28 mil integrantes del SNI y mil 500 catedráticos, entre otros. Sin embargo, debido al reto de avanzar hacia un desarrollo sustentable, es imprescindible seguir reforzando la formación de recursos humanos altamente calificados.
¿Faltan más reformas que incentiven el sector CTI?
En este momento están unas reformas importantes a la Ley de Ciencia y Tecnología en el Senado para promover planes de largo aliento en ciencia y tecnología y reformar los fondos sectoriales, por los problemas mencionados, esperando ser aprobadas. Sería bueno atender esos puntos y asegurar programas que permitan llevar a cabo acciones multianuales.
¿Se necesita una cultura de innovación en México?
Hay que hacer un gran esfuerzo de comunicación pública de la ciencia, la tecnología y la innovación para que la CTI se vuelva parte de la cultura de la sociedad. Es importante que el CONACyT promueva una cultura de innovación pero también una cultura científica.
En tres meses inicia el nuevo gobierno federal, ¿cuáles serían las recomendaciones para el presidente electo Andrés Manuel López Obrador en materia de CTI?
Pienso que más que sugerir qué debe de hacer el gobierno por la CTI hay que plantear qué puede la CTI hacer por la sociedad con el apoyo del gobierno y pienso que el presidente electo escuchará a la comunidad de CTI y aprovechará ese enorme potencial que tiene México. La ciencia, la tecnología y la innovación pueden transversalmente aportar al cuidado del medio ambiente, a una mejor educación, al bienestar social y al reto del desarrollo sustentable.
La doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces será la próxima directora del CONACyT.
Desde luego me parece muy bien que cada vez haya más mujeres en puestos de decisión. También creo que es muy bueno que sea una investigadora del más alto nivel, lo que le permitirá aprovechar su preparación para examinar y apoyar la enorme diversidad de los programas del CONACyT. Con su experiencia en ciencias de la complejidad podrá analizar el sistema CTI en su enorme diversidad y posibilidades. Tengo confianza en que mantendrá los logros alcanzados y que cuando realice cambios, que sin duda deberá haber, consultará a la comunidad académica, que es una comunidad muy participativa y preparada.
Después del 30 de noviembre que concluya su labor en el CONACyT, ¿qué es lo que sigue para usted?
Tengo la física, la investigación, la docencia y la comunicación de la ciencia como actividades fundamentales en mi vida y pienso regresar a mi trabajo de investigadora en el Instituto de Energías Renovables de la UNAM. He estado fuera de la academia cerca de 6 años, pues empecé mi trabajo en el CONACyT casi al principio de esta administración y sí la he extrañado. Sin embargo, ahora estoy solo concentrada en hacer una buena entrega para una muy buena transición.
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Anayansin Inzunza
Foto: Anayansin Inzunza.