Según cifras oficiales, la política “Tolerancia Cero” impuesta por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reportó del 5 de mayo al 9 de junio, 2 mil 342 niños separados de sus padres indocumentados, al ser detenidos en la frontera. Los menores fueron confinados al encierro en bodegas y jaulas metálicas, medida calificada como “cruel e inhumana”. El pasado 20 de junio, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que suspende la separación de las familias migrantes. También se dejó de enviar a los fiscales los casos de padres acusados de ingresar ilegalmente a ese país.
Jesús Silva-Herzog Márquez, coordinador adjunto de Investigación
¿Qué opina de la política migratoria "Tolerancia Cero" del presidente de Estados Unidos, Donald Trump?
La política mal llamada "Tolerancia Cero" es una abominación desde cualquier punto de vista. Corresponde a una visión inaceptable del presidente Trump de que la migración es, en realidad, una invasión animal que pone en riesgo la paz y la legalidad en los Estados Unidos. Quienes ingresan al territorio norteamericano sin la documentación exigida no son seres humanos, sino bestias, ha dicho el millonario convertido en presidente.
¿El gobierno de Trump violenta los acuerdos internacionales?
Se trata de una decisión del ejecutivo norteamericano que convierte a los menores en instrumentos de una extorsión. El presidente Trump utiliza a los menores como instrumento de presión en el Congreso norteamericano y para disuadir a los migrantes que ingresen al territorio de los Estados Unidos. La condena dentro de los Estados Unidos y fuera de ese país ha sido unánime (a excepción hecha, por supuesto, de sus incondicionales). Se ha descrito esta crisis como una auténtica crisis humanitaria.
¿Qué opina de que 2 mil 342 niños fueron separados de sus padres por esta política migratoria?
La política de separar a los menores de los padres que los acompañan es, desde luego, una violación de las leyes interiores y también de instrumentos internacionales. Hay quien advierte que el presidente Trump no solamente quiere inaugurar una era postverdad sino también postlegalidad. El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas ha denunciado la política norteamericana. Expertos de Naciones Unidas la han descrito sin ambages como un acto de tortura a todas luces inaceptable para el Dere-
cho Internacional.
El 20 de junio pasado el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para suspender la separación de los niños de sus padres.
La reconsideración de Trump es positiva y debe considerarse un efecto de la intensa reacción interna y exterior. No parece haber, sin embargo, una ruta clara para la reunificación inmediata de las familias. Más aún, la decisión no significa una reconsideración seria de una política migratoria radical. Persiste la intención del presidente de politizar el tema y convertirlo en uno de los ejes de su campaña de reelección. Es en su interés el demostrar una política firme y dura contra la migración indocumentada en tiempos en que el nacionalismo y las fronteras estarán en el centro de la atención pública.
Diego Ricardo Félix Grijalva, coordinador adjunto de Educación Superior y Posgrado
¿Qué opina de la política migratoria "Tolerancia Cero" del presidente de Estados Unidos, Donald Trump?
Me parece una política equivocada e inaceptable que ha generado indignación y recibido el rechazo unánime de la comunidad internacional por su arbitrariedad y crueldad extremas. Es atentatoria de los derechos fundamentales de las personas que, víctimas de la desigualdad e injusticia social o de la inseguridad en que viven en sus países de origen, se ven forzadas a migrar a los Estados Unidos en busca de mejores oportunidades.
¿El gobierno de Trump violenta los acuerdos internacionales?
Desde luego. Todos los países están obligados a garantizar los derechos humanos de los migrantes. Las acciones como la separación forzada de las familias que han resultado de la política de “Tolerancia Cero” impulsada por el gobierno del presidente Trump, constituyen una violación flagrante a los derechos humanos de los migrantes y violentan su protección internacional. La migración irregular no debe criminalizarse y el gobierno de los Estados Unidos, como cualquier otro, debe priorizar el respeto a los derechos humanos y garantizar la integridad física de los migrantes.
¿Qué opina de que 2 mil 342 niños fueron separados de sus padres por esta política migratoria?
Más allá de la inadmisible violación a los derechos humanos, en mi opinión la separación forzada de las familias podría tener graves repercusiones a la salud física y mental de los menores. El estrés que produce la dolorosa separación de sus padres podría generar un trauma psicológico que los puede marcar para toda la vida. Se trata de una agresión injusta, innecesaria e inaceptable que puede derivar en trastornos de corto y largo plazos como cambios de conducta, angustia y depresión.
El 20 de junio pasado el presidente Trump firmó una orden ejecutiva para suspender la separación de los niños de sus padres.
En mi opinión hay que tomar con reservas esta determinación que se da como resultado fundamentalmente de la presión internacional. Aún no sabemos a ciencia cierta qué alcances tiene la orden ejecutiva firmada por el presidente Trump. Por un lado, no se sabe qué va a pasar con los niños que ya fueron separados de sus padres, es decir, no se conoce cuáles serán los mecanismos que se emplearán para reunirlos de nuevo con sus padres y si los niños permanecerán recluidos en las cárceles junto con sus progenitores. En cualquier caso, esta orden ejecutiva no contribuye a resolver el problema de los niños migrantes indocumentados.
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Anayansin Inzunza
Imagen: elvigia.net