Inicio > revista forum > Forum 35. Proponen jóvenes soluciones para sus comunidades

El concurso Vive conCiencia, dirigido a estudiantes de universidades públicas y privadas de México promueve la participación de este sector para que a través de propuestas contribuyan a resolver los 10 retos de la Agenda Ciudadana de Ciencia, Tecnología e Innovación: Agua, Cambio climático, Educación, Energía, Investigación espacial, Medio ambiente, Migración, Salud mental y adicciones, Seguridad alimentaria y Salud pública y estos son algunos de los ganadores en la edición 2017:

 

Para contribuir a disminuir la tasa de suicidios y atender condiciones como depresión, ansiedad y estrés postraumático, considerados un problema importante de salud pública en Ciudad Juárez, Chihuahua, Guillermo Ignacio Guangorena Zarzosa, de la Universidad Autónoma de esa ciudad, diseñó la aplicación “PSIC-I”.

La idea fue crear una aplicación para el celular que pueda brindar ayuda psicológica a los habitantes de Ciudad Juárez que hayan sido víctimas de la violencia y sufran de estrés postraumático, ansiedad o depresión a través de atención telefónica o vía chat. La ayuda será brindada por estudiantes de último grado de la carrera de psicología, como una alternativa para realizar el servicio social al brindar ayuda psicológica en una plataforma que estará disponible las 24 horas.

“La aplicación tiene distintas ventajas, ya que al emplear a los pasantes se puede tener mayor cobertura, pueden realizar este servicio desde su casa e incluso elegir el horario que más les acomode, de este modo, la aplicación PSIC-I brindaría atención durante todo el día”, explicó el estudiante del último semestre de la carrera de psicología.

Aunque la aplicación aún está en desarrollo, el proyecto del estudiante podría ser de gran ayuda, ya que de acuerdo con la Secretaría de Salud y la Dirección de Sa- lud Mental y Adicciones del Estado de Chihuahua, tan solo en el año 2016, se detectaron 34 mil 606 casos de depresión, de los cuales, el 80 por ciento se registraron en mujeres, mientras que el índice de mortalidad en la entidad por lesiones autoinfligidas asociadas a depresión, ansiedad, trastorno por estrés postraumático y trastorno disocial fue de 287 decesos.

“De 2008 a 2012, Ciudad Juárez fue conocida como una de las ciudades más inseguras de México y alcanzó altos grados de violencia que afectaron psicológicamente a los habitantes de esta ciudad e incluso, aunque la violencia en el estado ahora ha disminuido, sigue causando estragos. De modo que mi proyecto busca atender los problemas crónicos que dejaron los puntos más altos de violencia y a las personas que siguen siendo víctimas”, relató en entrevista el ganador del Reto Salud mental y adicciones.

Para realizar este proyecto, Guillermo Ignacio Guangorena Zarzosa realizó un análisis epidemiológico, sobre la prevalencia de estos trastornos, en el estado de Chihuahua. En la primera etapa, se detectó que Ciudad Juárez rebasaba la media del país en casos de depresión, lo que indica que hay un problema serio.

En segundo lugar, el estudiante llevó a cabo una investigación sobre la eficacia de las terapias psicológicas on line y las terapias cognitivas para el control del dolor por colon irritable.
Actualmente, el proyecto está en la primera etapa y en la segunda se buscarán desarrolladores para escalar el proyecto.

 

Proponen modelo para la integración urbana de los grupos indígenas

Mediante una plataforma web que fomenta la comunidad entre los migrantes indígenas en las zonas urbanas de asentamiento, vinculada a las diversas redes sociales existentes, es que Jesús Eduardo Castro Rodríguez, estudiante de sociología de la Universidad Autónoma de Baja California, ganó el Reto Migración.

“La propuesta surge para combatir el racismo y la discriminación contra los pueblos indígenas urbanos. A pesar del carácter cada vez más multicultural de las ciudades, la segregación no permite una integración plena y merma la calidad de vida de los grupos indígenas en zonas urbanas.

“Las comunidades indígenas urbanas no tienen acceso a la información sobre los servicios a los que tienen derecho, especialmente cuando no participan en su planificación ni en su gestión. Esto contribuye a la permanente marginación de las comunidades indígenas en los centros urbanos”, expuso Castro Rodríguez, con su propuesta titulada: “Las necesidades de la diversidad migratoria: integración urbana de los grupos indígenas”.

La idea del estudiante de sociología busca la introducción de un sistema o modelo de atención que enfrente la falta de información y comunicación sobre las necesidades de los migrantes indígenas y establecer así un vínculo entre las instituciones encargadas de atender a este grupo a nivel local, estatal, regional y/o nacional.

“El alcance y operación de esta propuesta en un principio es de nivel estatal (Baja California), pero se persigue que su impacto se extienda, buscando mejorar la calidad de vida de otros grupos étnicos migrantes asentados en toda la República Mexicana, y de esta manera crear una convivencia intercultural entre indígenas migrantes y los lugares de asentamiento. Así pues, esta propuesta atiende la migración interna de los grupos indígenas, así como de los que se encuentran inmersos en dinámicas transnaciona- les”, explicó.

Para implementar el modelo propuesto, Eduardo Castro comentó que primero se tiene que realizar un diagnóstico de la diversidad cultural y las necesidades de los grupos indígenas migrantes, en el lugar donde se lleva la ejecución del proyecto.

La información anterior servirá para consolidar la aplicación digital: “Sistema de Ayuda a la Migración Interestatal Indígena en México”, que entre otras características contiene un directorio (teléfonos y páginas web) de instituciones que apoyen a las necesidades de estos grupos a nivel local, estatal, regional o nacional. Asimismo, un apartado con información de contenidos culturales y sociales relevantes para este grupo migrante como son: convocatorias, trámites y apoyos que buscan la vinculación con instituciones que brindan oportunidades para realizar proyectos y actividades de impacto individual y grupal.

En una última etapa del proyecto, se crearía el “Observatorio de la Migración Indígena en México”, el cual se vincularía con la aplicación digital con la finalidad de fortalecer el acceso a la información y comunicación con las diferentes instancias, buscando una mayor participación ciudadana en la construcción de la agenda política integral y transversal a nivel local, regional y nacional.

“Dentro de los impactos de esta propuesta están los siguientes: mejorar la calidad de vida de los grupos migrantes; crear un tejido social amplio y más fuerte fomentando el respeto a la diversidad cultural entre los grupos migrantes y la sociedad de llegada; y ayudar en una mejor implementación de los programas gubernamentales que atienden a los grupos indígenas migrantes en la ciudad de asentamiento.

 

Producción de bioetanol a partir de desechos de piña

 “Actualmente existe el interés por desarrollar fuentes renovables y procesos de producción de biocombustibles. Entre las más importantes está el bioetanol que se produce a partir de fuentes de carbohidratos mediante la fermentación microbiana, especialmente por la levadura Saccharomyces cerevisiae”, dijo en entrevista Adriana Gissell Barona Benavides, ganadora del Reto Energía.

Entre las posibles soluciones que han surgido en torno a este tema, se encuentran los biocombustibles de primera generación, sin embargo, éstos trajeron también grandes problemas sociales y ambientales. El precio de los productos agrarios se incrementó de forma importante debido al aumento de la demanda de estos cultivos para producir biocombustibles, creando situaciones especialmente difíciles para la población de países como Brasil o México, como la creciente competencia por el agua y la tierra, y la deforestación.

“El bioetanol de segunda generación podría ser una solución viable para resolver los problemas de insuficiencia de combustibles fósiles, garantizando seguridad energética en muchos países sin causar daños ambientales. Los biocombustibles de segunda generación obtenidos a partir de biomasa lignocelulósica son una alternativa interesante, ya que las materias primas lignocelulósicas no compiten con los cultivos alimentarios y también tienen un precio más competitivo que las materias primas agrícolas convencionales.

“La industrialización de frutos cítricos como la piña, permite crear productos como jugos, concentrados, néctares, pulpas, jaleas y mermeladas. Los subproductos de la industria de jugos, constituidos por la cáscara representa un 41 por ciento y corazón un 6 por ciento. Sin embargo, son desechados, desaprovechando el valor que estos tienen debido a que el uso de este subproducto agrícola se limita a la alimentación de ganado bovino”, expuso la estudiante del Instituto Tecnológico Superior de Martínez de la Torre.

Los combustibles de origen biológico pueden sustituir parte del consumo en combustibles fósiles tradicionales, como el petróleo. Asimismo, al producir bioetanol de segunda generación, con un producto como la cáscara de piña, se contribuiría a abatir los problemas asociados a la producción de bioetanol de primera generación, además de no afectar la soberanía y seguridad alimentaria, explicó la ganadora del Reto Energía.

“El impacto ambiental que se pretende generar al desarrollar el método de producción de bioetanol de segunda generación es producir un combustible cuyo proceso de producción sea más ecológico al aprovechar en mayor cantidad la planta (materia prima), aunado a que un proceso de segunda generación presenta índices de conversión más elevados, lo cual se traduce en menor cantidad de residuos y una mejora de la huella de carbono”, señaló la estudiante de ingeniería en industrias alimentarias.

 

Ladrillos de cemento y plástico

De los plásticos y textiles desechados en México solo se recicla alrededor del 0.5 por ciento, de acuerdo con Informe de la Situación del Medio Ambiente en México 2015.

El estudiante de la licenciatura en ingeniería mecánica eléctrica de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco, Eddier Gerardo Ovando Garciliano, desarrolló el proyecto “Blocks de Plástico, para la edificación de casas y construcciones”, con el que busca contribuir a limpiar su comunidad y reducir el impacto ambiental que generan los desechos plásticos en el ecosistema.

“Yo vivo en una ranchería muy alejada de la ciudad, sin embargo, el problema es igual de preocupante en todo el estado; cada día se tiran toneladas enteras de basura en las calles y los ríos. Tan solo en mi localidad, entre mis sobrinos y yo recolectamos en un solo día en un radio de 2 kilómetros más de una tonelada de basura y solo en botellas tipo PET y HDPE, sin sacar nada de los basureros, todo fue recolectado de las orillas de la calle. La cantidad de basura que hay es enorme y de seguir así, reparar el daño ambiental cada vez será mucho más costoso y puede tornarse irreversible.

“Como una solución se me ocurrió hacer blocks de plástico; para su elaboración primero se necesita recolectar plástico típico de envases de alimentos y bebidas (PET); de envases de leche o zumos, o de productos de limpieza de hogar o químicos industriales (HDPE); asimismo plástico fuertes que se encuentra en algunas botellas, bolsas o muebles (LDPE). El cual es molido en granos de 0.3 a 3 milímetros, al ser triturado se pudo comprobar que muestras de PET, HDPE y LDPE triturado tenían condiciones óptimas para generar los blocks, ya que poseían una medida muy similar a la de los granos de arena.

“En el estudio se prepararon seis blocks de una mezcla de cemento, plástico y agua, los cuales pasaron las pruebas de compresión y resistencia, evidenciado así su confiabilidad comparada con los de un block común de arena, cemento y agua”, dijo Ovando Garciliano.

El block de la mezcla cemento-plástico resulta una buena opción para la construcción de casas pues sus características de resistencia y su precio en el mercado son muy similares a las de un block convencional con la diferencia que este es mucho más ligero.

Un block común pesa entre 14 y 15 kilogramos y su precio ronda los 7 pesos con 80 centavos; el block de plástico pesa entre 7 y 8 kilogramos y tendría un costo aproximado de 9 pesos, que podría bajar mucho más según la oferta y demanda, explicó el estudiante tabasqueño.
Las pruebas de corrosión, humedad, combustión, impacto, vibración y de durabilidad no se han hecho aún debido a la demanda de los equipos que se necesitan para hacer dichas pruebas, sin embargo, el jurado consideró que el proyecto debe seguir adelante, por lo que otorgó a Ovando Garciliano el premio en el Reto Medio Ambiente.

“No obstante, los blocks de plástico son una opción ecológica en respuesta al caos ambiental que se vive hoy en día en el estado de Tabasco, al utilizar un material que es tan abundante y difícil de degradar naturalmente, se garantiza una forma segura de reducir el porcentaje de los plásticos PET, HDPE y LDPE en los ecosistemas y al mismo tiempo se puede frenar la extracción de arena de los ríos y las playas por parte de las empresas constructoras”, concluyó el estudian- te universitario.

 

___________________________
Redacción Forum
Fotografía: FCCyT