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Forum 33. El Proyecto Arte, Ciencia y Tecnología tiene por objetivo estimular el diálogo, el intercambio y la colaboración entre los ámbitos de las ciencias, las artes y las humanidades en nuestro país, crear formas de convivencia, creatividad y productividad que generen conocimiento y comunidades del saber, así como nuevas miradas sobre las implicaciones culturales, sociales y políticas de este trinomio arte-ciencia-tecnología en contextos contemporáneos, tanto en México como en el resto del mundo.

 

Durante muchos años la colaboración entre artistas y científicos para crear productos híbridos se realizó de forma esporádica y difusa. Sin embargo, el Proyecto Arte, Ciencia y Tecnología (ACT) está diseñado para consolidar las tres áreas de conocimiento y fortalecer los puentes de colaboración.

El proyecto se gestó hace dos años, luego de charlas entre el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers y el entonces secretario de Cultura, Rafael Tovar y de Teresa (fallecido el 10 de diciembre de 2016), quien siempre estuvo interesado en las nuevas expresiones del arte a través de la tecnología. La firma del convenio de colaboración entre la Máxima Casa de Estudios y la dependencia federal fue el 15 de diciembre pasado, informó Ricardo Calderón Figueroa, director general del Centro Nacional de las Artes (CENART).

Añadió que el enlace de esta coope- ración es precisamente el CENART, institución cultural que desde su fundación en 1994, es la instancia dedicada a la incursión y búsqueda de los distintos saberes de índole artístico, científico y tecnológico, especialmente el Centro Multimedia, que hace 23 años fue el pionero en esta especialidad con la irrupción del mundo digital.

“El primer reto que se vislumbra es lograr establecer un mapa informativo geográfico y conceptual de los proyectos afines al arte, ciencia y tecnología que se realizan en el país para lograr tener una red de información interna de todas las instancias que realizan programas afines a este proyecto, de modo que esto nos sirva para tender lazos de colaboración a otras instancias tanto privadas como nacionales e internacionales”, precisó el director general del CENART.

 

La relación entre el arte y la ciencia

Para el titular del CENART, la ciencia, el arte y la tecnología tienen una relación histórica, son vasos comunicantes y de ninguna manera pueden ser considerados “agua y aceite”. Desde las primeras manifestaciones artísticas históricas —como el arte rupestre de las cuevas de Altamira— se ve reflejado el involucramiento de estas disciplinas y si eso se traslada a la época renacentista, a los estudios de la proporción aurea y otros aspectos matemáticos, se observa que siempre ha existido un vínculo entre ellas.

La propuesta artística actual busca la consonancia con el mundo. El arte encuentra en la ciencia y la tecnología los referentes de la realidad contemporánea para dar a conocer estas inquietudes.

El elemento distintivo del arte del siglo XXI es crear una ruptura de los límites en distintas áreas e incursionar en nuevas manifestaciones, de modo que la interdisciplina es la característica de los productos artísticos de vanguardia, producto híbrido que se alimenta de lo que ya existe o crea nuevas salidas. Por tanto, el proyecto ACT busca los complementos para potenciar las capacidades tanto de la ciencia como del arte.

 

El primer año de ACT

2018 es el año de arranque para ACT y las actividades están integradas en tres ejes principales: producción, investigación y divulgación.

“ACT está pensada para promover, cobijar e impulsar proyectos de arte, ciencia y tecnología desde distintas vertientes y con diversas perspectivas. Queremos aprovechar la fuerza que tiene la UNAM en materia de investigación, divulgación y producción en sus múltiples ámbitos y por supuesto su infraestructura y los alcances tecnológicos que tienen las distintas instancias de la Secretaría de Cultura”, explicó Cinthya García Leyva, responsable de planeación del proyecto ACT.

En relación con el eje de la producción, comentó que lanzarán la Convocatoria Nacional ACT que promoverá la colaboración entre artistas y científicos, ya que una parte fundamental de esta convocatoria es la “hibridez” para producir obras artístico-científicas que involucren tanto una atención a la estética como la reflexión de lo que significa esta relación interdisciplinaria. Cabe señalar que en la convocatoria también aceptará proyectos de divulgación y de investigación.

Respecto al eje de investigación, ACT promoverá el Encuentro de Arte, Ciencia y Tecnología para finales de 2018 y el Coloquio sobre escrituras abiertas, es decir, formas de escritura ya sean sonoras, tecnológicas o visuales, actividad que se realizará en conjunto con la Universidad Libre de Berlín.

García Leyva agregó que se realizará un Seminario de Media Art en Latinoamérica en colaboración con la Universidad de Washington. También se fortalecerán las alianzas internacionales con París, Berlín, Londres y Austria, mientras que a nivel nacional se buscarán vínculos con facultades universitarias, institutos de investigación e instituciones gubernamentales como el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, el CENART, el Laboratorio Arte Alameda y el Instituto Nacional de Bellas Artes.

“ACT también se preocupa por cobijar a las distintas iniciativas que han tenido lugar desde hace mucho tiempo en México, por ello, apoyaremos a algunas exposiciones ya en marcha como la exposición sobre el tiempo de la artista Ale de la Puente en el Laboratorio Arte Alameda y también la exposición sobre espacio y evolución con el grupo Arte + Ciencia a cargo de la doctora María Antonia González Valerio. Asimismo, apoyaremos la investigación del doctor Noburu Takeuchi en torno al Azul Maya y las nanociencias”, especificó.

Mientras que en el área de difusión cultural, ACT participará con el festival El Aleph y el festival Vértice. Un eje final de ACT es el de las publicaciones (divulgación) que surge para darle salida a las investigaciones que se produzcan.

 

La importancia de ACT

La responsable de planeación de ACT explicó que este proyecto abre la puerta para la experimentación entre ambas disciplinas. “Pensar cuáles son las posibilidades de la metáfora y de la analogía de la poesía y de la imaginación crítica por parte del arte para alimentar las estrategias de la ciencia y pensar cómo las ciencias pueden alimentar el arte es crucial, pues ambos campos de conocimiento se complementan y alimentan mutuamente, por supuesto también chocan y en ese impacto también es posible encontrar cierta ambigüedad productiva de conocimiento en México”.

La fuerza de este proyecto es la tradición, investigación e innovación: “Ensayar y experimentar sin tener de entrada una expectativa, sino más bien dejar que las ideas fluyan y se mezclen. Una imaginación crítica debe de apoyarse con la experimentación”, concluyó.

 

ACT: la ruptura del escepticismo

Siempre ha existido cierto escepticismo al pensar a la ciencia y al arte como dos disciplinas lejanas. Sin embargo, para la artista visual Ale de la Puente en este tipo de proyectos, el arte siempre propone. “La ciencia y las artes no somos disciplinas que no tienen nada que ver unas con otras, las artes pueden abrir una entrada también. Los artistas creamos piezas, no solo nos inspiramos en la ciencia. El arte no solo recibe, también propone, pero se trata de vencer los escepticismos. Cuando te acercas a una comunidad de científicos la primera reacción es: ¿estos artistas qué van a hacer? ¿pintar un átomo? y no, se trata de conocernos, de saber cuáles son nuestras formas de ver el mundo y qué concepciones han formado la imagen del mundo que nos hacen trabajar de cierta manera”.

Desde hace una década, Ale de la Puente desarrolla proyectos de arte y ciencia con el Instituto de Astronomía y el Centro de Investigaciones Nucleares de la UNAM. “Siempre en constante diálogo con los científicos pero hasta ahora no existía un lazo que reconociera este vínculo. La creación de ACT, basado en un acuerdo entre dos grandes instituciones como la UNAM y la Secretaría de Cultura, significa tanto para mí como haber sido clasificada para las olimpiadas”.

Agregó que ACT consolida la búsqueda y la necesidad de los artistas de dialogar con los científicos, lo que significa que habrá sesiones entre diferentes disciplinas para enriquecerse unos con otros y no solo crear proyectos aislados, sino consolidar una comunidad con una propuesta que pueda trascender.

 

El reto de vincular a científicos y artistas

La mediación entre científicos y artistas es clave para un proyecto como ACT, plataforma donde suceden los encuentros interinstitucionales y áreas diversas del conocimiento.

“La mediación tiene que ver con tres aspectos: la obra de arte (que también puede ser una obra científica), el artista y los elementos mediadores, triángulo en el que participan actores, ya sean autores o no de la obra. Es ahí donde la mediación juega un papel importante”, comentó Muna Cann Cagigas, responsable de Vinculación y Mediación de ACT.

La mediación no solo estará presente en el diálogo, también en los procesos de creación y en el diseño de las convocatorias. “Si bien hay diversas convocatorias que pretenden conjuntar arte y ciencia siempre pesa un elemento más que otro en ellas, es decir, son convocatorias que son más de arte o más de ciencia. Así que la mediación en el diseño de las convocatorias es crucial”, dijo.

El 17 de enero pasado, el proyecto ACT realizó su primera mesa de trabajo a puerta cerrada para buscar posibles puentes, colaboraciones y formas de participar interdisciplinariamente, en la que se contó con la participación de Kristefan Minski, investigador de ARS Electrónica y del Future Lab.

El doctor José Franco, coordinador general del Foro Consultivo Científico y Tecnológico informó que “a lo largo de estos años, la comunidad de artistas y científicos en proyectos relacionados con las artes y las ciencias ha ido madurando y ACT consolida ese esfuerzo. Hoy, este proyecto naciente trata de tender puentes con uno de los proyectos más maduros que hay sobre arte digital que es el ARS Electrónica”, dijo.

El trabajo en este ámbito en México es rico pero se realiza de forma aislada, y hasta ahora, no había una institución que impulsara este tipo de proyectos ni que conjuntara a artistas y científicos, reconoció el también coordinador general de ACT.

Las innovaciones del Future Lab —proyecto austriaco diseñado como un grupo de reflexión científico-artístico, así como un laboratorio de estudio con sede en ese país europeo—, ofrecen una base para el debate actual de ciencia-arte, y hacen una invitación a la sociedad para participar en la construcción de discursos sobre temas relevantes para el futuro.

Kristefan Minski es investigador artístico de este laboratorio y durante esta mesa de discusión celebrada en el CENART realizó un primer acercamiento con los artistas mexicanos para saber qué piensan del arte, la ciencia y la tecnología en México, y comenzar así una colaboración conjunta.

“Future Lab es un laboratorio que busca descifrar qué pensamos cuando hablamos de arte y cómo utilizamos la ciencia también para entender nuestro mundo. Un laboratorio que busca apropiarse de las ciudades y de utilizarlas como plataforma para trabajar, ya que cada espacio tiene su identidad. Actualmente debemos pensar también en cómo la tecnología modifica los espacios y los medios de comunicación. Así, pensar y experimentar cómo el arte puede abordar las distintas formas de producción artística”, comentó Kristefan Minski.

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Mariana Dolores
Fotografía: twitter.com/ACT_MX