En un futuro no muy lejano, cuando la impresión de órganos para trasplantes humanos sea una realidad, habrá que recordar el nombre y trabajo de investigación de destacadas mujeres y hombres. Una de estas mujeres es Grissel Trujillo de Santiago, académica de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, por cuyo trabajo fue elegida como una de las 5 ganadoras de la Beca para Mujeres en la Ciencia L’Oréal-UNESCO-AMC 2019, la cual reconoce a jóvenes científicas menores de 40 años. El proyecto de Grissel es Uso de la bioimpresión 3D caótica continua para fabricar tejidos vascularizados, con el que ganó en el área ingeniería y tecnología.
Ser mujer, científica y joven, son características por las que muchas investigadoras en México y el mundo han de superar diversos obstáculos debido a la falta de equidad de género en la historia de la humanidad, y de la cual no está exento el mundo académico.
La científica del Tec. de Monterrey desarrolla una investigación para mejorar uno de los diversos procesos para mantener vivo un órgano artificial, cuyos retos son amplios y complejos, por lo que requieren del mejor talento humano para resolverlo. Grissel Trujillo inició su investigación para ayudar a solucionar el déficit de cientos de miles de órganos en el mundo: “Me emociona mucho contribuir en este campo y resolver algunos de los grandes retos de la tecnología”.
Sin embargo, también tiene una historia personal que la ha motivado a seguir esta línea de investigación. “Perdí un riñón, pero afortunadamente puedo vivir con uno, a diferencia de muchas personas que no corren con la misma suerte. Me pongo en su posición de vulnerabilidad, de quienes se encuentran en una larga lista de espera. Quiero seguir generando conocimiento para transformar a la sociedad”, señala en entrevista para Forum.
Su investigación consiste en usar impresoras 3D similares a las que emplean plásticos, pero en vez de ello imprimen células vivas y biomateriales que generan tejidos. Actualmente, en el mundo ya se imprimen con cierto nivel de éxito órganos huecos como vejiga o uretra, explicó, sin embargo, obtener organismos más complejos es un reto mayor, porque los órganos deben mantenerse vivos. “Una estrategia para lograrlo es vascularizarlo mediante vasos sanguíneos artificiales que transporten nutrientes”.
La solución es costosa y lleva mucho tiempo, por lo que su propuesta es emplear algo llamado flujos caóticos para generar finas y complejas microestructuras formadas por células embebidas en hidrogeles.
Con la beca (100 mil pesos), la científica y su grupo de investigación podrán adquirir equipo para la bioimpresora para controlar su temperatura, lo cual ahorra tiempo experimental. Adicionalmente, podrán adquirir medios de cultivo y consumibles con cultivos celular que son caros. “La beca nos da oxígeno”.
¿Por qué crees que es importante la Beca L'Oréal-UNESCO-AMC para las jóvenes científicas?
Por muchas razones. La beca es un premio icónico para investigadoras jóvenes en México y en el mundo; es un honor recibirla porque impulsará mi carrera y no solo me impacta a mí directamente, sino forma parte de un círculo virtuoso, que se relaciona como lo plasma el lema de las becas “El mundo necesita de la ciencia y ésta necesita de las mujeres”. Esto contribuirá a desarrollar en otras jóvenes la vocación por la ciencia.
Desde tu perspectiva, ¿cuál es la situación actual de las mujeres en el sector Ciencia, Tecnología e Innovación en México?
El país tiene un recurso femenino valioso, talentoso y comprometido. Me parece que mi generación tiene un legado que nos han dejado otras mujeres; a diferencia de ellas, ahora tenemos mayor libertad de elegir una carrera y desarrollarnos profesionalmente. Somos afortunadas de vivir este momento, el cual fue trazado por otras que incluso dieron su vida. Ahora tenemos la oportunidad de promover y fertilizar el talento para impactar más a la sociedad, desarrollar un máximo potencial.
Hay una respuesta generacional, quienes nos antecedieron nos dejaron un mejor terreno del que tuvieron y ahora tenemos una tarea muy importante para hacerlo de igual forma con aquellas que continúan, demostrar que se puede llegar a puestos de dirección.
¿Cuáles son los principales obstáculos para lograr la equidad de género?
Aún hacen falta mujeres que se formen en ciencias, sin embargo, donde hacen más falta son en puestos de toma de decisiones. Esto no siempre es un tema de meritocracia, sino parte de la opacidad de procesos que enfrentamos en culturas como la nuestra. Por otra parte, como mujeres en ocasiones no nos la creemos y es difícil deshacerse de ese pensamiento; estamos más acostumbrados en confiar en las capacidades de un hombre por encima de las de una mujer. Debemos cambiar eso e iniciar desde lo individual, debemos de tomar confianza y seguridad e incluso arriesgarnos más.
¿Cuál crees que es el ideal de mujer del siglo XXI?
Ya existe y hay muchas, son mujeres preparadas, inteligentes, fuertes, talentosas y entregadas; he conocido a muchas: mi mamá, mi mentora del doctorado, colegas y mujeres en puestos de toma de decisiones, pero hay muchas más y se necesita de un mejor ambiente para tener la oportunidad de actuar. Las mujeres, por naturaleza, sentimos la necesidad de ayudar e inspirar a los demás, por eso tenemos el potencial para transformar el mundo.
Foto: Grissel Trujillo y Tecnológico de Monterrey.
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Isaac Torres Cruz