Si queremos una Ciudad de México autónoma y soberana es fundamental una mayor inversión en educación, ciencia, tecnología e innovación, desarrollo de nuevo conocimiento y tecnologías, así como el fortalecimiento de una cultura a favor de este sector entre los actores políticos y sociales, señaló el presidente de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) del Congreso de la Ciudad de México, diputado Víctor Hugo Lobo Román. “El eje debe ser la difusión, la vinculación y la promoción del conocimiento científico y tecnológico. Le corresponde al ejecutivo local garantizar desde la Comisión de Presupuesto que haya recursos suficientes para que las tareas y los retos se cumplan de manera idónea”.
El 13 diciembre de 2018 se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el decreto respectivo que definió los objetivos y funciones de la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI) de esta capital, creada a partir de la conjunción de las tareas de 2 secretarías, la de Educación y la de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Al respecto, el diputado Lobo comentó: “No vimos con buenos ojos, lo tenemos que decir, el que se funcionara la Secretaría de Ciencia con la Secretaría de Educación, porque finalmente tenía un presupuesto y una agenda propia que posibilitaba la condición de promover y difundir todos los avances tecnológicos, incentivar que hubiera competencia y capacitación importante y amplia, sin embargo, seguimos trabajando con la SECTEI”.
Una de las desventajas de la nueva secretaría es que no queda claro cómo está dividido el presupuesto y cuánto será para el sector CTI.
“Nosotros tenemos una preocupación y estamos en una revisión del ejercicio del presupuesto 2019 para ver cómo proponemos y logramos garantizar que el recurso que se destina a la SECTEI quede un rubro perfectamente establecido que tendrá que ser para el tema de la difusión, la promoción y el fortalecimiento de lo que tiene que ver con la CTI, porque no es claro”, dijo el legislador que presentó la Ley de Educación, Ciencia y Tecnología para la capital del país.
Lobo Román es ingeniero mecánico industrial por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), con estudios de maestría en el Instituto Nacional de Administración Pública. Desde hace 20 años ha desempeñado diversas actividades en la vida política y la administración pública.
Entre los cargos destaca la jefatura de la Delegación Gustavo A. Madero (en 2 periodos), diputado de la entonces Asamblea Legislativa del Distrito Federal y actualmente es diputado del Congreso de la Ciudad de México, donde se desempeña como el coordinador del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática e integrante de la Junta de Coordinación Política.
Diputado Víctor Hugo Lobo, ¿cuáles son las principales fortaleza del sector CTI en la Ciudad de México?
Creo que lo más importante es el interés de la sociedad por tener una visión amplia, abierta, moderna y progresista; es una comunidad muy abierta al cambio y al uso de las nuevas tecnologías, creo que ahí radica la gran fortaleza de la capital del país; más que un marco normativo robusto o más recursos que también pone el gobierno local, evidentemente la fortaleza es el ánimo, el apetito —si se me permite el término—, y la necesidad de vincularse a través de instrumentos tecnológicos para garantizar la calidad de vida.
Hemos venido impulsando que se garanticen aplicaciones digitales para el sistema de seguridad pública, para las áreas rurales, estamos impulsando que estén conectados a través de sistemas tecnológicos todos los vehículos de transporte público con videocámaras y garantizar recursos para todo lo que tiene que ver con la aplicación de la tecnología.
El acceso a internet y la utilización de tecnologías fue una de las políticas ejes del gobierno cuando tuvimos la oportunidad de ser autoridad de la administración en la entonces Delegación Gustavo A. Madero, establecimos la recuperación de espacios públicos con la instalación de quioscos digitales, equipos de cómputo con internet gratuito sin costo alguno.
Acabamos de subir un dictamen de la firma electrónica para evitar prácticamente de manera amplia y completa el consumo de papel, también estamos trabajando en todo lo que tiene que ver con el marco jurídico, la legalidad, la normalidad y la formalidad en el tema electrónico para que sea una práctica común, eficaz y legalmente sustentada en el uso de las tecnologías para todos los asuntos del quehacer cotidiano de los ciudadanos.
Básicamente desde el área federal, lo vemos ahorita con el presupuesto del Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación 2020: se compuso un poco el presupuesto que se había castigado para la ciencia y la tecnología; mejoró el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología aproximadamente con 6 mil millones de pesos, el gobierno federal aprendió del gran reclamo social de haber dejado a becarios e investigadores fuera de la posibilidad de seguir invirtiendo en ellos. Había una visión que parecía de desdén hacia los investigadores y hacia las sociedades de desarrollo científico y tecnológico. Espero que en este segundo año de gobierno del ejecutivo federal mejore porque esa sería la debilidad, el que no se destinen recursos federales suficientes para el trabajo de la investigación.
¿Indispensable apoyar la ciencia básica?
Es lo primero que tenemos que fortalecer en todos los niveles educativos, soy un convencido que tenemos que trabajar de manera muy profunda y amplia con todo lo que tiene que ver con el sistema y el fortalecimiento de las ciencias básicas elementales y que los estudiantes —en todos los niveles—, tengan un apego importante. Hemos venido impulsando la posibilidad que desde las instituciones se promueva el conocimiento, como una necesidad de aprendizaje y que los niños y jóvenes lo hagan suyo.
La Secretaría de Educación de la Ciudad de México es la única instancia a nivel nacional que no está desincorporada de la federación, necesita autonomía y tener su propio nivel de formación de profesores. La capital del país siempre ha sido un ejemplo de vanguardia e innovación, y no es posible que hoy los maestros no puedan ser capacitados para difundir el principio de las ciencias básicas, seguimos con modelos educativos y figuras que llevan más de 20, 30 o 40 años y evidentemente así no vamos a poder transformar la forma de pensar y concebir la innovación por parte de los jóvenes.
¿Y respecto a la ciencia aplicada?
Finalmente todo estudio de desarrollo mental e intelectual que brinde las bases teóricas de nuevos modelos científicos y matemáticos son importantes pero verdaderamente trasciende cuando cambia la vida de la gente, entonces sí deben ser vinculadas con un asunto de promoción e impulso económico por parte de la iniciativa privada y del mismo gobierno. Creo que esos estudios, esas investigaciones logran tener su máxima lucidez, su máximo brillo, su máxima trascendencia cuando están presentes en la cotidianidad de los ciudadanos, esa tendría que ser una de las tareas fundamentales del científico, el que la aplicación de su investigación pueda generar una transformación, aunque no su único fin, porque muchos estudios científico y tecnológicos tienen que sentar una base, una tesis, una ecuación, una fórmula, un planteamiento que nos permita dar el siguiente paso, pero si se convierte en un producto o servicio que cambie la realidad y la cotidianidad de los ciudadanos, sin duda sería el mejor de los destinos.
¿Hace falta una cultura innovadora en la Ciudad de México?
Sí, creo que hoy está en boga a nivel internacional. No debemos copiar y adoptar modelos ya establecidos, creo que la creatividad y la imaginación de los capitalinos, de los mexicanos, si logramos darle los elementos científicos que permitan impulsar nuevas tecnología, vamos a tener a México en el lugar y posición que se merece. La mayor riqueza que tienen las naciones y lo que más dinero genera para su desarrollo tiene que ver con el conocimiento y la innovación tecnológica.
Si seguimos dependiendo tecnológicamente de la innovación de los países asiáticos y de Estados Unidos, nunca vamos a tener una auténtica independencia, autonomía y soberanía. Creo que a los gobiernos federales les ha faltado esa visión de largo plazo; esperemos que desde la Ciudad de México y desde nuestro ámbito de competencia, incentivar y generar una revolución de conciencias para invertir y motivar a todos aquellos que tienen el interés de desarrollar conocimiento científico y sobre todo innovación tecnológica.
Actualmente, el artículo 3º. constitucional incorpora el tema de la ciencia y la tecnología
El término ciencia siempre es importante para que genere conciencia de que es una condición distinta al conocimiento básico general y de cultura de información general. Desde mi perspectiva, y soy un firme convencido de ello, es que la forma en que el conocimiento se pondrán al servicio y bienestar de los ciudadanos, no solo de manera empírica sino de manera perfectamente estudiada, y que no estaba en nuestro marco normativo, son los beneficios de la ciencia.
¿Falta políticas públicas para fortalecer el sector CTI en la Ciudad de México?
Sí, creo que el esfuerzo de vincular el sector CTI con la Secretaría de Educación era con el fin de llevarlo y aterrizarlo a todos los planteles y de todos los niveles, no lo he visto todavía, pero se necesita cambiar el modelo económico que se tiene de desarrollo en las escuelas. Creo que sí hacen falta muchas más políticas públicas, no digo que desde este gobierno sino en los últimos años, ha faltado un poco más para poder incentivar lo que se viene realizando en materia de CTI.
¿Es determinante la presencia de espacios como el Foro Consultivo Científico y Tecnológico para avanzar en el sector?
Importante que no desaparezca, es un contrasentido; los instrumentos y los elementos que han dado fundamento, formación, transversalidad y vinculación con la ciencia y la tecnología deben existir, y que tengan un respaldo institucional porque es la forma en que conocemos y nos acercamos desde la sociedad civil a las organizaciones intelectuales y científicas.
Foto: Anayansin Inzunza.
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Anayansin Inzunza