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Boletín AMC / Ciudad de México, 7 de febrero de 2018.

Convertirse en científico no es una carrera que se logre en un paso, comiencen con su educación y no se sientan limitados en las direcciones que deseen seguir durante su formación académica, ni después, recomienda el científico holandés a los jóvenes que ven a la investigación científica como una opción profesional.

Señala que el desarrollo y el bienestar de un país crece a través de la educación. Una buena educación requiere de buenos estudiantes y buenos investigadores. Recuperar la inversión puede llevar un tiempo, pero al final el país se beneficiará.

El 1 de febrero de 2018 se celebró la ceremonia de ingreso como miembro correspondiente a la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) del científico holandés Hendrik Nijmeijer, quien nació en los Países Bajos en 1955. El matemático realizó sus estudios profesionales y de posgrado en la Universidad de Groningen, obteniendo el grado de doctor en 1983. Hoy en día, dirige el grupo de Dinámica y Control de Sistemas de la Universidad de Tecnología de Eindhoven. A partir de 2015 es director científico del Instituto Holandés de Sistemas y Control y profesor de tiempo parcial en el Departamento 3ME de la Universidad de Tecnología de Delft. Desde 1989, año en el que realizó una estancia en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), mantiene estrechas colaboraciones con grupos de estudio en México.

Tras su reciente visita a la Ciudad de México, la AMC entrevistó al profesor Nijmeijer para conocer un poco más de cerca su trayectoria y algunos de sus intereses personales. Comentó que su carrera ciertamente no fue planeada en su juventud, que en la escuela era bueno en matemáticas, física, y otras materias y el siguiente paso fue inscribirse en la Universidad de Groningen, en la parte norte de los Países Bajos.

“Por alguna razón, mi ambición era estudiar química, pero siguiendo el consejo de mi profesor de química no lo hice ya que en ese momento parecía difícil encontrar un trabajo con esa formación. Mi segunda mejor opción fue estudiar matemáticas (y, ciertamente, no física porque no me gustó la idea de tener sesiones prácticas).

“Entonces estudié matemáticas (y lógica), y para mi maestría me centré en sistemas dinámicos y teoría de sistemas. Después de graduado, hice el posdoctorado en Ámsterdam en la línea de control no lineal —aunque mi título es de Groningen porque mi asesor era de Groningen—. Por alguna razón mi doctorado fue exitoso ya que terminé con una gran cantidad de artículos publicados en 3.5 años. Esto ayudó a encontrar un puesto titular en el Departamento de Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Twente. Probablemente unos años antes nunca hubiera pensado en estudiar una carrera académica”, recuerda el científico holandés.

Fue en Twente donde comenzó a hacer colaboraciones en ingeniería eléctrica y mecánica (incluso trabajó con ingenieros químicos). Esto fue muy estimulante, probablemente debido a los buenos estudiantes que ayudaron en esa etapa y a la libertad de seleccionar él mismo el tema de investigación de su interés. Incluso reconoce que la parte experimental se volvió bastante emocionante y al final le ayudó a decidirse para tomar una cátedra en ingeniería mecánica en la Universidad de Tecnología de Eindhoven. Ahí pudo crear su propio grupo de Dinámica y Control con aproximadamente 40 personas (personal titulado, técnicos, doctores y postdoctores). “Por lo general, un buen conocimiento de las matemáticas es muy útil en este campo de la ingeniería”, considera Nijmeijer.

Pero ¿qué tanto influyó su entorno social en su juventud? Hendrik Nijmeijer cuenta que su padre fue agricultor y nunca tuvo oportunidad de cursar la escuela secundaria, así que buscó que sus hijos sí lo hicieran. En ese sentido el investigador cree que fue positivo pues todo era nuevo y nadie podía realmente aconsejarle sobre aspectos específicos relacionados con la universidad.

En el ámbito académico Nijmeijer se congratula de haber tenido cerca a personajes que le inspiraron. En este contexto señala que tuvo dos maestros excelentes en la universidad (ambos profesores ya fallecidos): Floris Takens, experto mundial en sistemas dinámicos y caos, y Jan Willems, un investigador líder en la teoría de sistemas (matemáticos). Probablemente en educación básica su maestro de matemáticas también ayudó, ya que estimuló no sólo su interés en las matemáticas, sino también en el ajedrez.

Sin duda, el nuevo miembro correspondiente de la AMC es un ejemplo y una fuente de inspiración para muchos jóvenes que buscan ser científicos, y para ellos tiene un mensaje para motivarles a continuar: “Convertirse en científico no es una carrera que se logre en un paso, comiencen con su educación y no se sientan limitados en las direcciones que deseen seguir durante su formación académica, ni después. Sigan lo que despierta su interés y tengan en cuenta que esto puede ser ambicioso y puede requerir un estudio serio. Intenten hacer algunos pasos en su desarrollo, cambios en la universidad y también en las líneas de investigación”.

 

Una relación estrecha y de compromiso con México

Hendrik Nijmeijer en los últimos 29 años ha graduado a un sustancial número de doctores mexicanos (a menudo con una beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología) y también estudiantes mexicanos e investigadores lo han visitado en estancias cortas de investigación; asegura que continuará con esta colaboración y aceptará con gusto a otros talentosos jóvenes estudiantes mexicanos. De hecho, para nuestros connacionales, el periodo de inicio en Holanda es bastante duro pues el nivel es un poco más alto, “pero con buena motivación pueden lograrlo. Además, con muchos de los antiguos alumnos todavía tengo contacto y, en algunos casos, colaboraciones cercanas”.

Sin embargo, más allá del talento y la motivación que haya, reflexiona el profesor holandés, la inversión en ciencia es fundamental tanto para los países en vías de desarrollo como los desarrollados:

“En definitiva, el desarrollo y el bienestar de un país crece a través de la educación. Una buena educación requiere de buenos estudiantes y buenos investigadores. Por supuesto, recuperar la inversión puede llevar un tiempo, pero al final el país se beneficiará.

“Probablemente, pero esto depende en gran medida del país, la investigación permea en la sociedad cuando, por ejemplo, se crea apoyo científico y se establecen vínculos con industrias relevantes u otras organizaciones sociales. Las bases son crear una comunidad científica crítica para hacer una buena investigación y que la evaluación de los investigadores se haga en paneles de ciencia, ¡y no por parte de los administradores!”.

A Hendrik Nijmeijer se le reconoce como un referente mundial en análisis y control de sistemas no lineales; sus aportaciones han dado lugar a la mejora de diversos procesos en sistemas robóticos, control de barcos, sincronización, dinámica de vehículos y sistemas automotrices y, desde ese contexto, a pregunta expresa, responde que le resulta complicado identificar cuál ha sido su gran contribución científica después de llevar una carrera académica de más de 35 años.

Pero “con toda la modestia” piensa que un indicio puede ser su periodo en las matemáticas aplicadas, cuando escribió junto con su colega y amigo Arjan van der Schaft una monografía de investigación sobre sistemas de control dinámico no lineal.

El libro Nonlinear Dynamical Control Systems salió publicado en 1990, y es una suerte de continuación de su disertación de doctorado. “Todavía se encuentra a la venta. Es considerado un texto clásico en el área”.

En 1996 comenzó a trabajar en sincronización y ha continuado hasta hoy, y en ese momento era un campo abordado principalmente con una perspectiva física-matemática. Sin embargo, ha obtenido una serie de resultados que indican muy bien que la perspectiva de dinámica-control es realmente importante.

Finalmente, en 2015, al lado de otros tres colegas, obtuvo el Premio de Tecnología y Control de Sistemas del Instituto de Ingenieros en Electricidad y Electrónica (IEEE, por sus siglas en inglés) por llevar el control no lineal hasta el nivel de aplicación en la industria. El premio se basó en un extenso trabajo y publicaciones que incluyen un libro que presenta esta línea de investigación. “No es tan malo para un matemático, diría yo”.

 

Pie de foto: El investigador holandés Hendrik Nijmeijer, que recién se integró a la Academia Mexicana de Ciencias como miembro correspondiente, apunta que la investigación permea en la sociedad cuando, por ejemplo, se crea apoyo científico y se establecen vínculos con industrias relevantes u otras organizaciones sociales. Imagen: Elizabeth Ruiz Jaimes/AMC.

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