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Forum 31. Para Ramón Muñoz Gutiérrez, autor del libro “6 canastas para innovar” el título es más que una metáfora, pues se trata de un método que enseñará a pensar diferente en un mundo que ha cambiado y donde la eficiencia ya no es suficiente. “Deberás aprender a manejar y mejorar el presente —dice el vicepresidente nacional de Vinculación e Innovación de la Comisión de Nueva Cultura Empresarial de la Confederación Patronal de la República Mexicana— abandonar de manera selectiva el pasado y crear el futuro, el tuyo y el de quienes te rodean”.

Es importante distinguir la diferencia entre ser eficiente, creativo e innovador, aprender a transitar entre uno y otro concepto y a combinarlos entre sí. Para Muñoz la eficiencia está representada por una canasta roja, enfocada en explotar el presente. Su misión es asegurar el cumplimiento de los estándares y el nivel de desempeño de los procesos de negocio; la canasta amarilla significa la mejora y se enfoca al presente vigente y su misión es perseguir la excelencia operativa mediante la generación de proyectos que prolonguen los beneficios de la canasta roja; la canasta negra se refiere al abandono, relacionada con los paradigmas del pasado, y busca oxigenar el presente y abrirle espacio a lo nuevo.

Generar continuamente un flujo de nuevas ideas es la misión de la canasta naranja que representa a la creatividad; en la canasta verde, que significa la innovación, impulsa proyectos que permitan crear el futuro, a través de la construcción de nuevos paradigmas que den lugar a nuevos clientes y mercados que se traduzcan en nuevas fuentes de beneficios económicos y sociales; por último, está la canasta rosa que simboliza la innovación a la mexicana, que tiene como prioridad poner en marcha proyectos que fomenten un ecosistema nacional de innovación para lograr un México con mayores niveles de paz, justicia y prosperidad.

La sinopsis de la publicación señala que está dirigida a emprendedores, ejecutivos de empresas, académicos, profesionistas, educadores, consultores, estudiantes, comerciantes, técnicos y todas las personas preocupadas por su futuro, preparadas para los desafíos actuales, donde el imperativo no es crear o morir sino innovar y vivir.

El autor del libro recomienda “no poner los huevos en una sola canasta”, ya que es vital diversificar los recursos y las actividades de las empresas e instituciones. Ejemplo de ello es uno de los mejores empresarios del siglo, Jeff Bezos, CEO de Amazon, que con el informe de los resultados del tercer trimestre de 2016, se convirtió en la cuarta mayor compañía cotizada en Wall Street. Lo que empezó como un portal que vendía libros por Internet, es ahora un conglomerado que ofrece diferentes productos, como contenidos audiovisuales, flota de aviones y se dispone a abrir sus pro- pios supermercados.

“En nuestro país, a lo largo de la historia, se ha pensado que la responsabilidad de llevar a México a ser una nación de primer mundo es solo de unos cuántos genios, principalmente ahora de los intelectuales que conforman el Sistema Nacional de Investigadores o de los responsables de los departamentos de investigación y desarrollo de las empresas, lo cual no es así. Es una labor de todos los mexicanos para que aporten su potencial creativo, que hoy por hoy se puede reflejar en el mundo de los memes o de las ocurrencias, pero ya ha llegado el momento de llevar eso más allá.

“Es evidente que para que México se convierta en un país innovador, primero necesita las condiciones necesarias para que esto suceda, por mucho tiempo se ha pensado que por el hecho de alcanzar el 1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) invertido en ciencia y tecnología, con eso nuestro país va a estar en otro nivel y me parece que podría ser un error monumental. Esa meta es solo un referente, pero solo eso, porque para los países que lo tienen, el porcentaje más importante de esa unidad total lo aportan las empresas, no los gobiernos, y aquí seguimos creyendo que la aportación principal debe ser de los gobiernos. Más que otra cosa nuestro país debe apostar por crear un caldo de cultivo que potencialice las ideas creativas”, dijo en entrevista Ramón Muñoz, expresidente del Comité para el Fomento de la Competitividad en 2008.

No obstante, que los gobiernos no son los responsables de que surjan Startups (empresas emergentes que desarrollan productos o servicios innovadores con un valor agregado) o firmas millonarias como Google o Amazon, su principal rol debe centrarse en crear las condiciones para que se dé un ambiente propicio para la creatividad y la innovación, y pueda establecerse el ideal Ecosistema Nacional Innovador que tenga las herramientas necesarias para que la innovación sea algo al alcance de cualquier ciudadano.

“Sin embargo, el terreno propicio para que se pueda generar este Ecosistema Nacional Innovador depende en mayor medida de que se termine de una vez por todas la corrupción que azota al país, porque donde hay corrupción no florece la innovación y obviamente sabemos muy bien que nuestra nación, por desgracia, ocupa el primer lugar en corrupción de los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), de acuerdo con el informe de 2016 de Transparencia Internacional.

“Esta corrupción, a su vez, ha provocado que México en su conjunto sea muy ineficiente en su quehacer cotidiano. (…) Aunque se le haya apostado por más de 100 años a la eficiencia de las instituciones y organizaciones, la realidad es que ni siquiera en esta somos expertos. Vas a un cajero y no hay efectivo disponible o está fuera de servicio, vuelos retrasados en los aeropuertos, la verdad es que la lista es interminable de lo que te vas a encontrar en un solo día si te dedicaras a hacer una crónica. Ahora bien, en un mundo que ha cambiado, ser eficiente ya no es suficiente; en México vivimos un estado constante de ineficiencia, eso nos vuelve tercermundistas”, lamentó Muñoz Gutiérrez, quien cuando fue senador de la República, promovió la reforma a la Ley de Ciencia y Tecnología que incorporó el concepto de innovación.

Muñoz advirtió que no hay que esperar a que la transformación se dé con los cambios de un partido político porque no será así. Por ello, cada individuo tiene que reinventarse (para no ser obsoleto) y la preocupación convertirla en ocupación —sin miedo a la incertidumbre— como una forma de entender los nuevos modelos de negocio.

“En el pasado, lo único que importaba era tener un espíritu competitivo, hoy sabemos que la colaboración juega un papel más trascendental. Antes, las empresas buscaban ser las mejores en el mundo, hoy este pensamiento se ha volcado y las compañías buscan ser las mejores para el mundo”, puntualizó Muñoz Gutiérrez.

 

La reforma educativa y la innovación

La nueva Reforma Educativa no contempla el tema de la innovación como un eje rector de la educación nacional —solo hay menciones superficiales— lo que da la pauta para que se empiece a profundizar en este tema, comentó Muñoz.

Aunque el artículo 12 de la Ley General de Educación, sea el que menciona que el cambio a los planes y programas de estudio corresponde de manera exclusiva a la autoridad educativa federal, estos cambios no contienen ningún apartado que hasta el momento prevea incentivar la innovación en la educa- ción mexicana.

“En una investigación a profundidad que realicé por todo el país para escuchar las distintas voces y opiniones de líderes empresariales, académicos y sociales, sobre cómo propiciar una cultura de emprendimiento en México, que genere las condiciones para desarrollar un Ecosistema Nacional Innovador, todas las opiniones coinciden en qué la pieza central se encuentra en la educación. Será fundamental que con la Reforma Educativa, se impulsen desde la etapa prescolar habilidades que les permitan a los niños desarrollar el pensamiento crítico y que sobre todo puedan desarrollar su creatividad, con la finalidad de que puedan enfrentar un mundo que está en constante transformación.

“Creo que hay muchas cosas que esta reforma posibilita y tendríamos que aprovechar para no construir más camisas de fuerza y regresar a los esquemas del pasado. (…) Imagino a los niños desde el kínder hasta los jóvenes de universidades y posgrados, formados en esta nueva mentalidad innovadora, que les permita tener herramientas muy concretas para poder reinventarse ante un mundo que está siendo revolucionado”, concluyó el autor.

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Emiliano Cassani
Fotografía: Cortesía Ramón Muñoz